Lobos: “Es un honor tener un hermano que haya dado la vida por la patria”

Actualidad 16 de marzo de 2019 Por
Un contingente de familiares de los caídos en la guerra de Malvinas visitó la tumba de sus seres queridos, y en una especie de acuerdo, se pudo desplegar nuestra enseña patria. Marcelo Lobos, en una emotiva entrevista, nos cuenta lo vivido.
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10 años después, Marcelo Lobos, hermano de Julio César, uno de los héroes caído en la guerra de Malvinas, volvió a la Isla como uno de los representantes que tiene la Comisión de Familiares (a nivel nacional) de Caídos en Malvinas, acompañando al contingente de 63 familias que fueron a visitar los restos de nuestros héroes.
El cementerio de Darwin fue testigo, una vez más, del dolor, pero del amor siempre vigente de madres que se abrazaban entre sí, de hermanos que lloraban de rodillas frente a las tumbas, gestos de padecimiento que daban a entender que no alcanzaría el tiempo de visita para terminar de descargar tanto dolor. Así fue la llegada de los 63 familiares de los últimos 22 soldados recientemente identificado producto del acuerdo humanitario entre la Argentina y el Reino Unido, que contó con la participación del Comité Internacional de la Cruz Roja y del Equipo Argentino de Antropología Forense. Una vez que el grupo recorrió los 35 kilómetros que los separa del aeropuerto ubicado en la base militar de Mount Pleasant, los familiares comenzaron a descargar todas sus emociones.
La jornada comenzó con una buena noticia para los participantes del viaje. Horas antes de partir la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación informó oficialmente que dos nuevos casos de identificación habían dado resultados positivos. Se trataba de los soldados Eduardo Antonio Vallejos y Carlos Alberto Frías. Los familiares de estos caídos recibieron la novedad mientras se encontraban a la espera del embarque. De esa manera ya son 112 soldados localizados y solo quedan diez casos por localizar.
Marcelo, sancristobalense que siempre mantuvo viva la llama de la memoria de su hermano, contó como fue el viaje. Al ser consultado por cómo fueron recibidos por los ingleses que habitan el territorio de Malvinas, Lobos contó que ellos solo mantuvieron contacto en el Aeropuerto, “después de la requisa, y que lamentablemente nos pidan el pasaporte, es un contacto mínimo el que tenemos, con las autoridades del aeropuerto, choferes y no mucho más. Siempre con un trato cordial, pero sin mucho diálogo, estableciendo una especie de límites. En el cementerio recibimos un trato humanitario, correcto, en eso son muy respetuosos de todos los homenajes que se le dan a los soldados”, expresaba Marcelo, quién agregaba que “son momentos de mucho dolor, y lo saben entender”, y sobre el despliegue de la bandera Argentina en el territorio de Malvinas, Lobos indició que “tengo entendido que fue algo que estaba previsto, se lo hizo al terminar el homenaje, en el momento de la foto grupal, teníamos que seguir algún protocolo como no levantar mucho la bandera para no hacer un acto de demostración de argentinidad, fue respetado ese acuerdo y ojalá indique un principio de prestación al diálogo que hasta ahora los ingleses no lo han demostrado, si bien en estos viajes humanitarios siempre han sido cordiales y respetuosos, la realidad indica que no han demostrado nada de lo que pide las Naciones Unidas, que es sentarse a dialogar para acercar las partes”.
A las 11 comenzó una ceremonia religiosa, a cargo del sacerdote argentino Ponciano Acosta, primo hermano de un caído en Malvinas, y los dos curas de las islas, uno católico y otro anglicano. Luego se rindieron honores militares: un gaitero de la guardia escocesa de las islas tocó una marcha fúnebre, y el excombatiente argentino Omar Tabárez interpretó el toque de silencio con la misma trompeta que usó durante el conflicto bélico, arrebatada por un soldado escocés y que le fue devuelta en el 2010.
En relación al último recuerdo que tiene Marcelo sobre su hermano Julio César, es en los primeros días del mes de marzo del 82, luego de que culminara su licencia. “Era domingo, comenzaban las clases, y él se tomaba el micro de la vieja empresa Sena que lo llevaba a Santa Fe, ahí me despedí de él, en esa madrugada. La recuerdo con un grato cariño, al igual que todos los momentos vividos en nuestra infancia y juventud. Es un honor, aunque sienta mucho dolor, tener un hermano que haya dado la vida por la patria, por eso queremos que ese acto de grandeza no se pierda, que todo el pueblo de la nación recuerde a nuestros héroes”.
Como demostración del respeto, el contingente argentino dejó una ofrenda floral para ser colocada en el cementerio de San Carlos, donde yacen los soldados británicos muertos durante el conflicto.