Conocemos a José Miguel Suñé y descubrimos su arte

Actualidad 10 de julio de 2019 Por
Siempre es agradable contar historias sobre personas, conocer un poco más de su vida, su arte y aprender de su valentía y sus ganas por hacer lo que uno ama.  Este es el caso de José Miguel Suñé que vive en la ciudad de San Cristóbal y después de toda una vida de trabajo y disfrutar de su familia, emprendió un nuevo camino y descubrió en el arte una manera de vivir.
suñe

José cursó sus estudios primarios y secundarios en una escuela de Alcorta y en la escuela Manuel Belgrano de San Cristóbal, después, trabajó desde los diecisiete años en la Gomería Suñé, conformó una familia, tiene cuatro hijos, siete nietos y un bisnieto, con los cuales disfrutas todos los días y comparte el crecimiento de cada uno. Después de tantos años de trabajo, cuando se jubiló de su profesión, siguió cuidando a su familia y acompañando a los niños en sus actividades, hasta que un día abrió la puerta del arte y descubrió su vocación: la pintura.

Poco a poco, con esfuerzo y aprendizaje se convirtió en artista plástico y muchas personas pueden disfrutar de las hermosas obras que realiza.

José contó su historia al semanario y dejó un lindo mensaje para que todos se animen a probar lo que les gusta, porque nunca es tarde.

“Después que me jubilé cambié el martillo de cuatro kilos por un pincel de gramos. Había que hacer algo porque sobra el tiempo y empieza a trabajar la cabeza. Un amigo me sugirió que empezara a pintar y a dibujar. Para mí fue cómico porque a la altura de la vida era como imposible y no lo había hecho nunca, pasaron unos meses, él me lo pregunto otra vez y le dije que no. Mate va mate viene, empieza a trabajar un poco la cabeza, salgo de su casa y cruzo por lo de Nelva Sosa que enseñaba en ese momento”, comenzó relatando su historia.

Un día, José decidió concurrir a las clases que dictaba la Profesora Nelva hace nueve años, cuando tenía sesenta y dos y conformó un grupo muy buena junto a sus compañeras. Asistió a las clases durante tres años hasta que se sintió preparado para continuar solo en ese camino del arte. 

“Fue una experiencia muy linda, lo empecé como en broma, para pasar el tiempo y hasta a mi me llamo la atención lo que estaba haciendo. Primero empecé con cuadros en lápiz carbón, al poco tiempo la profe me pidió que compre los óleos y yo no tenía idea de lo que era. Por ejemplo, nunca fui a ver una exposición de cuadros en ningún lugar. Con Nelva hicimos una exposición en la biblioteca y el comentario era que no sabían que tenía ese talento guardado, pero, yo tampoco lo sabía. Los miro y parece que no los hice yo”.

Después de esa primera exposición, en donde la gente conoció sus trabajos y el gran talento detrás de cada cuadro, el artista continúo creado. Ese talento no tiene techo y se notan en sus pinturas y en los dibujos de paisajes que son sus favoritos.

Entre sus cuadros, de los que ya perdió la cuenta cuántos lleva pintados, se pueden observar diversos paisajes, campos, montañas, lagos, casas antiguas y, para San Cristóbal, tuvo la dicha de poder plasmar lugares importantes como La Fortaleza y escuelas de la ciudad.

“Soy paisajista, me gustan las casas de campo, ahora empecé a practicar las montañas nevadas, lo cual hago con espátula. Vengo de la época del ferrocarril fuerte de los años ’50, ’60 y ‘70 donde había cuatro pasajeros que pasaban por la ciudad y dos coche motores, nuestro paseo era ir a la estación a ver llegar los coche motores. Pude pintar una foto que sacaron de la estación de San Cristóbal con un coche motor parado”, contó José acerca del cuadro que se le obsequió junto con El Departamental al reconocido artista Victor Heredia, cuando visitó la ciudad y actuó en la Noche del Recuerdo; “fue un placer enorme que lo tenga Victor y por lo que logré en sé del cuadro, de poder representar”.

Por supuesto que cada integrante de su familia tiene un cuadro de José en su hogar y en la biblioteca de Ángel Alassia están expuestos la mayoría de sus trabajos para quienes deseen verlos o por su cuenta personal de Facebook.

En estos años de trabajo vendió muchos cuadros, tuvo y sigue teniendo encargues especiales y de lugares en particular. El pintor siempre se anima a crearlos y se desafía él mismo en cada uno de ellos.

“Me piden muchas cosas, pinté para el centenario de la escuela Barrio Dho que quedó muy lindo, no soy de alabar mis cuadros pero cuando hay cuando que realmente me gusta lo digo. Para mí el mejor cuadro que hice y mi preferido es el de la escuela Belgrano, lo hice en el 2011, una nieta salía de séptimo, mi hija Daniela cumplía los veinticinco años de egresada y yo los cincuenta. Ese año se me dio por sacar fotos de la escuela, elegí una, la pinté y se lo regalé a la escuela a fin de año. Fue un momento maravilloso”.

A José la pintura lo llevó a visitar las escuelas y a charlar con los alumnos, las profesoras lo invitaron a que muestre sus cuadros y él accedió sin problema.

“Me piden de las escuelas para mostrar los cuadros y hablar con los chicos, estuve en Huanqueros, Monigotes y en escuelas de acá como la Bernardino Rivadavia, me encantó y lo disfruté muchísimo”.

Además de contar su historia que es realmente inspiradora, José asegura que no hay edad para comenzar a realizar una actividad, en su caso fue la pintura, pero puede ser de cualquier tipo según el gusto de cada persona. La edad no es un impedimento, lo importante es hacer lo que a uno le apasiona y no hay límites.

“Se puede, quizás no lo logres a la perfección, pero se puede ocupar el tiempo y no quedarse sentado. Yo pinto de noche, gracias a Dios no lo necesito para acomodar las ideas, pero, si para tener ese ratito de estar solo con música suave y haciendo algo que me gusta, eso es un placer. No es necesario hacerlo excelentemente bien, si a uno le gusta tiene que agarrar un lápiz y hacerlo, después no lo dejas más”, cerró en la entrevista el artista José Miguel Suñé.

 

 

 

Boletín de noticias