Santa Fe: hay gestiones sobre 4 reservas naturales

Actualidad 24 de diciembre de 2018 Por
La reserva de Cayastá podría concluirse en los próximos meses. Desde Provincia insisten en lograr que la Laguna Añapiré, “meca” de los flamencos rosados, sea Reserva Privada de Uso Múltiple, como pasó a ser hace días Los Ceibos, en Arroyo Leyes. En El Fisco (departamento San Cristóbal) buscan llevar científicos para investigaciones.  
ceibo

La provincia de Santa Fe, esa extraña “bota” dibujada en el mapa del país y con sus 133.007 kilómetros cuadrados de extensión, tiene la bondad de la tierra. No sólo como superficie para que prosperen las ciudades y las comunas: hay mucha tierra a proteger y conservar. Tampoco se trata de un “capricho” de proteccionistas y naturalistas: hay políticas que buscan sumar más territorios protegidos, más reservas naturales para el ecoturismo, la educación y la investigación de científicos en territorio.

 

Hace unos días se declaró a a Los Ceibos —38 hectáreas en un sector de Arroyo Leyes, en la Ruta Nº 1— como Reserva Privada de Uso Múltiple (RPUM). Su propietario firmó un convenio con Provincia y se comprometió a desarrollar en el 90 % de esa superficie actividades sustentables de aprovechamiento (por ejemplo, ganadería y también agricultura, pero con estricto control de los herbicidas que se utilizan). Esa área se denomina zona productiva controlada (ZPC). Estarían permitidas visitas turísticas, pero eso depende de una inversión del particular. Y se obliga a éste a sostener una zona de clausura total (ZCT) en el 10 % restante de la superficie territorio, que queda protegida, inaccesible e intangible.

 

Ese sector de Los Ceibos es una de las varias RPUM dentro de la compleja categorización del Sistema Provincial de Áreas Naturales Protegidas (SPAP), determinado por la Ley N° 12.175 de 2003 (ver La categorización). Las RPUM ya existentes son la Estancia Santa Catalina, Federico Wildermuth, Isleta Linda, La Elena y La Noria.

 

“Los Ceibos tiene una característica especial: primero, está muy cerca de la ciudad de Santa Fe, que incluye un paisaje muy característico. Es muy representativa de la flora y fauna de esta microregión insular de los alrededores de la capital”, le explica a El Litoral Alejandro Larriera, subsecretario de Recursos Naturales de la Provincia.

 

Cayastá y El Fisco

 

Pero el caso de Los Ceibos llevó a indagar sobre otros lugares que están cerca de terminar siendo reservas naturales provinciales. “Estamos avanzando en la reserva de Cayastá, junto al parque arqueológico. Allí tendremos un sendero de interpretación, estamos completando los puentes y seguimos en tratativas para habilitar una entrada (tranquera de ingreso)”. Larriera estimó que antes del inicio del próximo ciclo lectivo estaría concluida esa reserva, para empezar a recibir a contingentes escolares. 

 

Otra área “muy avanzada” —asegura el subsecretario— es la Reserva Natural Manejada (RNM) “El Fisco”, cerca la pequeña localidad de Santurce, a pocos kilómetros de la ciudad de San Cristóbal. “Ya se remitieron fondos para que se haga el sendero de interpretación, tiene cartelería, se limpió todo el camino de ingreso y esperamos empezar a recibir equipos de científicos que quieran ir a trabajar y hacer trabajo de campo para sus investigaciones”. El lugar tiene una parte de monte alto, otra de cañada donde se ven flamencos, y está a unos 10 km. el arroyo Las Conchas, que es el principal objeto de preservación de esa RNM.

 

Añapiré y trámites nacionales

 

En la gestión del área de Medio Ambiente hay una fuerte inquietud para que la Laguna Añapiré (en Campo Andino, unos pocos kilómetros al norte de la capital) sea una Reserva Privada de Uso Múltiple, confiesa Larriera. “Es la territorio por excelencia de los flamencos rosados. Estamos haciendo gestiones con los propietarios. Hasta ahora no parece haber interés por parte de ellos... Pero desde Provincia seguimos con los diálogos”, insiste.

 

Añapiré tiene la población más importante de yacarés de toda la provincia. Son unas 500 hectáreas de laguna adentro de una una reserva que tiene 1.600. “Es un paraíso —pondera Larriera—. Esperamos empezar a recibir más gente a hacer trabajos de investigación, incluso estudiantes de las carreras de Biodiversidad o Veterinaria para hacer viajes y tomen contacto con ese ecosistema”. 

 

También desde el Gobierno provincial hay dos trámites en curso ante la Administración de Parques Nacionales de la Nación: uno refiere a la ampliación del Parque Islas de Santa Fe, en una parte del norte de Santa Fe (hoy tiene 4.500 hectáreas, y se pretende llegar a casi 10 mil). “Demorará un par de años, porque tiene que pasar por varias oficinas administrativas”, dice el subsecretario.

 

El otro trámite plantea hacer, en la zona de los bajos submeridionales, un Parque Nacional en un área donde todavía queda un importante reducto poblacional de venados. “También será un proceso a largo plazo, pero esperamos que sea realidad”, se entusiasma Larriera. 


Cotos de caza, caza furtiva

 

“El control y fiscalización de la caza furtiva depende del Ministerio de Producción, pero nosotros colaboramos con esa cartera. Recibimos información sobre hechos de caza furtiva en las Áreas Naturales Protegidas. La caza furtiva es tan ilegal como adentro y afuera de estas áreas. Tenemos injerencia cuando recibimos denuncias de algún animal considerado técnicamente monumento nacional: es decir, si alguien caza un venado o un aguará guazú. Ahí actuamos como órgano de aplicación”, explica.

 

Respecto de los cotos de caza, “en la provincia de Santa Fe no hay cotos habilitados, ninguno. Sí hay en otras provincias”, afirma el funcionario. Un coto es un área delimitada, acotada, en la cual hay animales en general criados artificialmente, que se sueltan en condición de “semilibertad” para que vengan algunas personas a cazarlos. “Hay empresas de turismo cinegético (turismo de caza) en Santa Fe que ofrecen caza menor, por ejemplo en la zona de la Costa. Llevan a turistas a cazar a varios campos donde por lo general hay las tres especies de pato que se habilitan en la provincia. No es caza mayor sino menor, y hay empresas que ofrecen el servicio. ¿Nos parece bien, estamos de acuerdo con el turismo cinegético? No, de ninguna manera”, sienta posición Larriera.

 

La clasificación

 

Dentro de la provincia de Santa Fe hay varios tipos de Áreas Naturales Protegidas (ANP) de acuerdo a la jurisdicción y el dominio que tienen estas áreas. La superficie más grande de ANP son de una categoría internacional, amparada por la convención Ramsar, que son los tres sitios Ramsar que tiene la bota santafesina: Jaaukanigás en el norte, el de Melincué en el sur y el bi-provincial Delta del Paraná, compartido con Entre Ríos. 

 

Ésta es la clasificación de escala nacional, donde están incluidos Parques Nacionales (PN). Santa Fe tiene un solo PN, que es Isla de Santa Fe (dentro del sitio Ramsar bi-provincial Delta del Paraná), y que por eso es un área de reserva de doble jurisdicción. “Son las categorías de conservación más restrictivas, porque en un PN (como el Pre Delta de Diamante de Entre Ríos, o el Impenetrable en Chaco), las actividades productivas están totalmente restringidas, y se acepta sólo el turismo”, precisa Larriera.

 

Y respecto del Sistema Provincial de Áreas Protegidas (SPAP) —las reservas naturales que tiene a su cargo el Gobierno provincial—. Hay ocho categorías, y dentro de éstas están las reservas “estrictas o científicas”, como Irapitá y La Loca, en el departamento Vera y en el límite entre la cuña boscosa y los bajos submeridionales, entre otras. Son reservas con característica muy similares a las de los Parques Nacionales, ya que allí se restringe toda actividad de tipo productiva.

 

La Reserva Natural Manejada (RNM) es otra categoría dentro del SPAP. En este caso, se permite algún tipo de manejo productivo. Hay tres en la provincia (El Fisco, departamento San Cristóbal; Del Medio - Los Caballos, en el distrito Alejandra, y el Potrero Lote 7 b, en Vera). Son de dominio provincial pero permiten algún tipo de actividad productiva (intervención en el ecosistema). También existen las Reservas Hídricas y los Paisajes Protegidos, entre otras categorías.

 

Por último, dentro del sistema provincial existen las Reservas Privada de Uso Múltiple (RPUM) como pasó a ser ahora Los Ceibos. Son áreas de reserva que no son de dominio de la provincia (sino de privados), donde un propietario o varios ceden un terreno, del cual el 10 % pasa a ser área de clausura totalmente protegida.

 

Finalmente, las de menor rango son las reservas municipales y comunales (en Granadero Baigorria y San Justo hay este tipo de reservas), universitarias o educativas (La Reserva Ecológica de la UNL en la ciudad, por ejemplo), que las determinan jurisdicciones pequeñas. “No se justifica que por su superficie y su caracterización ecosistémica sean incorporadas al sistema provincial; pero con una ordenanza de un Concejo Deliberante, por ejemplo, se crea esa reserva chica y cada municipio o comuna se compromete a hacer actividades de conservación”, explica Larriera.

fuente: El Litoral