Hoy miércoles de ceniza

Cultura 06 de marzo de 2019 Por
La fiesta del Miércoles de Ceniza es una de las tradiciones más sagradas entre los católicos y viene acompañada de varias curiosidades y obligaciones. Hoy se pone en marcha la cuenta atrás para el inicio de la Semana Santa (del 15 al 21 de abril), un periodo de 40 días en los que hay que preparar la celebración de la Pascua.
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También acaban los carnavales, una tradición que siempre han ido muy ligada como fiesta pagana previa a la cuaresma, donde se comía y bebía por doquier durante tres días, antes de que llegara el miércoles de ceniza, y con ello el ayuno y la abstinencia. Para despedir la celebración, el miércoles de ceniza se realiza el tradicional entierro de la sardina.

Los fieles están llamados a asistir a misa para recibir la bendición de la ceniza. “Hombre, recuerda que polvo eres y que al polvo volverás” que se decía en el Génesis. La costumbre consiste en que un sacerdote, o diácono si no se va a la iglesia, dibuja en la frente de quien lo deseé una cruz de ceniza, pero no una ceniza cualquiera.

Para la ocasión se utilizan los restos que surgen al quemar las palmas bendecidas el Domingo de Ramos del año anterior. Además, los católicos deben confesar sus pecados este Miércoles de Cenizas, ya que es un día para reconocer la propia fragilidad y la mortalidad. Después hay que pedirle perdón a Dios con una serie de obligaciones.

Solo está permitida una comida fuerte al día. El ayuno es una norma que hay que respetar tanto el Miércoles de Ceniza como el Viernes Santo y que está relacionada con la oración y la limosna. Solo es obligatorio para los católicos mayores de 18 años hasta los 59. También pueden librarse de esta tradición las personas enfermas, las embarazadas o las madres en etapa de lactancia.

Durante todo el Miércoles de Ceniza, todos los viernes de la Cuaresma y el Viernes Santo tampoco se puede comer carne (blanca, roja y sus derivados). En este punto no hay excepciones y están obligados todos los católicos mayores de 14 años. Con estas dos prácticas, el católico refuerza su fe, demostrando a Dios que está arrepentido de sus pecados y por haberlo ofendido.

Fuente: chicanoticias

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