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29/10/2014

Nacionales | Actualidad | Por Luis Rubeo (h)

A cuatro años de la partida de Néstor Kirchner

"Néstor Kirchner no abjuró de uno solo de los derechos incorporados por el peronismo", aseguró el Dip. Luis Rubeo.

Mucho se ha discutido en torno de la agenda que ya hace más de once años comenzó a poner valor, en términos reales, no simbólicos o discursivos, el ex presidente Néstor Kirchner. Si se trataba o no de una agenda peronista; si sólo constituía una puesta en escena oportunista y sin mayores costos políticos; si era la agenda superadora del peronismo, o bien si era la que lo dejaba atrás, como un buen antecedente de algo mejor que se ponía en marcha; si podía llegar a ser la continuidad del movimiento que fundaran Juan y Eva Perón en 1945. En fin, un menú de opciones teóricas que no se agota en esta enumeración y al que aún se siguen agregando sugerencias del día.

Cuando se cumplen cuatro años de uno de los días más tristes y movilizadores de la historia argentina, una cosa puede decirse sin que la desmienta ni el más enconado adversario opositor: Néstor Kirchner no abjuró de uno solo de los derechos incorporados por el peronismo desde su nacimiento, en su período presidencial y los dos de su compañera de vida y de lucha, se recuperaron muchos de ellos, y se sumaron nuevos derechos, en un contexto sociocultural que, al mismo tiempo que demandaba su inclusión, permitía su tratamiento. Ninguna de esas novedosas legitimaciones reniega del sueño de todo peronista: llegar a que la nuestra sea una Patria Justa, Libre y Soberana.

Acaso uno de los cambios más significativos que produjo Néstor y hoy sigue llevando adelante la presidenta Cristina Fernández de Kirchner haya sido la puesta en marcha de una política de Derechos Humanos que por fin interrumpió décadas de impunidad. La anulación de las leyes de Obediencia Debida y de Punto Final proporcionó un nuevo marco normativo para que tomaran impulso real los juicios por los delitos de lesa humanidad. Se dijo que los militares estaban en retirada, que tomar esa bandera no conllevaba costo político alguno. Los organismos de Derechos Humanos, las innumerables condenas a genocidas y la recuperación de nietos apropiados, hablan por sí mismo de aquella valiente decisión.

Como todos los gobiernos de Perón se lo propusieron, todo este período sirvió para incluir a millones de argentinas y argentinos a derechos, ya sea adquiridos y arrebatados, o a nuevos, que consolidan el camino hacia una sociedad más igualitaria. Muchos sectores políticos han reclamado, en ambos casos, presuntas paternidades de esos derechos puestos en vigencia real por ambos. El voto femenino fue uno de ellos, la Asignación Universal por Hijo, otro. Néstor y Cristina, más que ningún otro, se tomaron en serio aquello de «mejor que prometer es realizar».

Por ello Néstor propició, junto a Cristina, la recuperación de los fondos de los trabajadores que estaban en manos de las ex AFJP, la ley de movilidad jubilatoria, el plan Conectar Igualdad, la recuperación del crédito hipotecario a través del ProCreAr, entre otros derechos.

Hace pocos meses se cumplieron cuatro años de la sesión en la cual la Cámara de Diputados de la Nación aprobó el matrimonio igualitario. Néstor ya era legislador, y había propiciado desde su origen esa iniciativa. Fue la única ley que llegó a votar. Y lo hizo con la misma convicción que lo llevó a dejar su vida. Creo que vale la pena recordarlo así, apasionado con sus ideas, escuchando las de muchos otros, discutiendo e interpelando a las que fueron el origen de las mayores penurias que aquejaron al Pueblo argentino. Dejándonos un legado y un compromiso enorme: mirar al otro y saber que ese otro tiene derechos.