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09/08/2018

Reconquista | Actualidad | Nueva oportunidad

Pibes comprometidos con la realidad de su tiempo

Treinta jóvenes participan del Equipo Oportunidad Nueva Treinta jóvenes participan del Equipo Oportunidad Nueva

Por Valeria Niemes*
El Director provincial del Programa Nueva Oportunidad, Luciano Vigoni, visitó el Centro Barrial «Los Cortadeños» y reflexionó junto a Mariasum (María Susana, Hermana del Sagrado Corazón de Jesús), sobre la inmensa construcción que sostiene el Centro Barrial, de más de cuarenta años en el barrio La Cortada, y de cómo seguir juntos (el Nueva y Los Cortadeños) en la conformación de pibes que puedan ser capaces de comprometerse con su entorno, en su tiempo.

«En nuestros días, en los países occidentales la identidad colectiva ha dejado de tener buena prensa. Es sospechosa de ser una especie de conspiración contra la libertad individual. Se prefiere ensalzar en tanto que rasgo específicamente humano la capacidad individual de enfrentarse a toda determinación externa, a toda herencia física o cultural», nos advierte Tzvetan Todorov en su libro «El miedo a los bárbaros». Sin embargo, y pese al desafío que hoy reviste tener una identidad colectiva, están las experiencias que hacen de lo grupal y, a riesgo de enfrentar la mala prensa y la mala política, su razón de ser. Tal es el caso del Centro Barrial «Los Cortadeños», del barrio La Cortada, en Reconquista, que data sus orígenes en el trabajo misionero de las «Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús», allá por los años setenta (del siglo pasado). Su llegada a misionar por el norte santafesino es su vez fruto de la II Conferencia de Medellín y el Documento de Puebla- México: desde donde se establecerá una opción preferencial por los pobres; por los jóvenes; una acción de la Iglesia con los constructores de la sociedad pluralista en América Latina. Y que tuvo por aquellos años en la figura de la hermana Ana María Aramendi y su trabajo junto con el militante y referente de La Cortada, Juan «Taca» Aderete, el comienzo de una transformación cualitativa del barrio que comenzó con la construcción de viviendas y sigue hasta hoy con la concreción del Centro Barrial «Los Cortadeños», entre otras acciones.

«Lo que simboliza ese espacio tiene que ver con la esencia del Nueva Oportunidad, que es cómo potenciar espacios que tienen una historia previa con jóvenes, donde la vinculación humana está en el centro. Pero también donde lo que media en el Centro barrial no es un proyecto religioso, sino más bien, un proyecto de ciudad; un proyecto de provincia; un proyecto de país. De cómo constituir pibxscomprometidxs con la realidad de su tiempo, es lo que hacen Mariasum (Hermana María Susana) y el resto de los compañerxs en La Cortada, que es un trabajo que tiene un proceso histórico de más de cuarenta años», reflexiona Luciano Vigoni (Director Provincial del Programa Nueva Oportunidad), en su última visita a «Los Cortadeños», con quienes compartió unos mates y hasta un partidito de ping pong. Mientras se desarrollaba la jornada de trabajo en talleres, Luciano fue recorriendo junto a Mariasum las diferentes salas del Centro. En cada una fue observando el desarrollo de diversos talleres: pibxs pintando un mural, otrxs tocando instrumentos, otrxs sublimando las remeras para el Nueva.

Tal como lo refería Vigoni en su opinión, el trabajo en Los Cortadeños tiene un largo camino junto a lxspibxs del barrio, desde que eran pequeñxs. Aquellxspibxs que concurrían a tomar la merienda, a participar de un encuentro, hoy están allí participando de los talleres del Nueva Oportunidad. Y es ésta forma de generar el espacio, que permita la conformación de un proyecto de vida, la que el programa propone. Con acompañantes presentes en el barrio, involucradxs en las problemáticas que atraviesan a lxspibxs. Sosteniendo la participación para lograr no sólo una formación en oficio, sino jóvenes reflexivos. Sujetos políticos de su tiempo. Protagonistas. Por ello no es casual que muchxs de lxs pibes que comenzaron asistiendo a un taller de Centro Barrial, hoy proyectan un emprendimiento.

«Lo primero no es la experiencia de un centro barrial. Primero empieza lo humano y luego la estructura. Tuvimos desde el comienzo, un apoyo escolar; una biblioteca de calle; copa de leche; actividades con niños, y empezábamos a darnos cuenta que los chicos desde los 12 años dejaban la escuela y empezaban los robos, las adicciones. Entonces nos empezamos a plantear que hacer con una franja etaria que no tenía respuestas. Hace seis años que conformamos el equipo: Las Hermanas, Marianela, María Angélica y Facundo. Luego se incorporaron Luján y Bruno. Nos pareció que era importante brindarles eso: contención, vínculo, afecto. Empezar a decir acá estamos, estamos siempre. Pase lo que pase. Lxs chicxs con los que trabajamos son de la franja que nadie se ocupaba. Los que desertan de la escuela, que no tienen acceso al trabajo. Chicxs de 13, 14, 15 años que son los que la ciudad y el barrio estigmatizan. Porque quedan dando vuelta en la esquina, quedan en la nada, en el consumo y la marginalidad. En la expulsión. Para nosotros la construcción del espacio ha sido muy significativa. El vínculo con los chicos, ellos saben lo que nos importan, que los queremos. Nos la jugamos por ellos. Ellos, aunque no pongan mucha palabra, lo saben y lo sabemos. Y el tener edificio propio, significa que tienen lugar. Tienen hogar. Hay una pertenencia muy fuerte, es su espacio y eso se ha ido contagiando, visibilizando en el barrio. Antes ellos mismos pensaban: «esto es para los dictos». Hoy vienen cada vez más jóvenes preguntando por los talleres. Preguntan qué hace falta para anotarse en los talleres.

Así, en este desafío de brindarles a los pibes la posibilidad de encontrarse pensando una identidad que los reconozca desde sus historias, sean cuales fueran; de esto que Los Curas Villeros les han transmitido: el poner el cuerpo, recibir la vida tal cual viene, surge el trabajar junto al Nueva Oportunidad. Hoy en el Centro Barrial Los Cortadeños, treinta jóvenes participan del Nueva. Desde el Taller de Pintura y desde el Taller de Panificación. Además, alguno de ellos también se han sumado al emprendimiento Los Pibes Arte y Sublimación, que funciona en la planta alta del Centro Barrial.

«Yo creo que Nueva Oportunidad nos ha dado pistas de trabajo. Coincidió nuestra mirada con la de Nueva Oportunidad. Como política pública ha sido una gran coincidencia en la mirada. De inclusión desde la educación popular. Esto de pensar en la persona, no solamente en la capacitación, sino poner el eje en el acompañamiento en lo humano, en la persona. Capacitar y acompañar nos permite mirar al chico en su totalidad», afirma Mariasum.

Luciano, que escucha atento a cada reflexión de Mariasum, y que no quiere pasar por alto todo lo que ocurre cuando «Los Cortadeños» están a full: trabajando en los talleres; jugando; compartiendo música; creando grupalidad desde el arte y los saberes, concluye: «El Nueva lo que intenta aquí es caminar juntxs recogiendo esta enorme experiencia, y lo que intenta también es formar un camino nuevo que es cómo pensar las juventudes, sobre todo con lxs jóvenes que peor la están pasando, que más dificultades tienen por el contexto en que nacen. Para que puedan construir una alternativa no solo para su vida, sino para el contexto donde viven. El laburo en Reconquista tiene que ver con eso. No con un programa provincial que tiene un formato, un enlatado. Por el contrario, es cómo pensar la realidad desde Reconquista. Entendiendo que hay algunas dimensiones, como latinoamericanxs que nos tocan, que tienen que ver con la exclusión; con la desigualdad; la falta de viviendas; las economías delictivas y demás. Pero que también cada lugar tiene su propia cultura, su propia historia. Un Lugar en el norte, de resistencias, de construcciones de vida. Pero por sobre todo de mucha humanidad hacia el otro. Uno intenta recuperar eso teniendo en cuenta la realidad que nos toca. Y la visita al Centro Barrial Los Cortadeños, tiene que ver con un reconocimiento y un preguntarnos juntxs cómo seguimos.

*Valeria Niemes. Equipo Coordinador Nueva Oportunidad