El milagro de lo pequeño: los Rituales de María Belén Sanchez para sobrevivir al ruido

La escritora y fotógrafa santafesina presenta su tercer libro de poemas. A través de versos que funcionan como encuadres precisos sobre lo cotidiano, la obra explora el linaje, la naturaleza y la fe, transformando lo pequeño en una revelación necesaria.

07 de febrero de 2026Carlos LuceroCarlos Lucero
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María Belén Sanchez

(FUENTE PAUSA) Hay libros que no se leen, se habitan. Se quedan con uno como el olor del espiral en una tarde de febrero o como esa mancha de humedad en la pared que, de tanto mirarla, termina pareciéndose a un mapa. María Belén Sanchez, santafesina, mujer de letras y ojo entrenado en la fotografía, soltó hace algunos meses "Rituales" (Hemisferio Derecho Ediciones, 2025), su tercer poemario. Y decimos "soltar" porque estos versos tienen algo de pájaro: parecen quietos en la hoja, pero en cuanto les prestás un segundo de atención, te revolotean en las pestañas por asalto

Para quienes venimos scrolleando analógicamente las estanterías de las librerías, el nombre de Belén no es nuevo porque con Costuras (2018) y Una temporada adentro (2022) ya se venía haciendo notar. Pero acá, en Rituales, hay un salto de fe. El objeto libro en sí mismo ya es una declaración de principios: una materialidad que dialoga con lo que guarda. Es una invitación a frenar la rotativa del bardeo diario para mirar, por ejemplo, el borde de un sillón o el brillo de una planta que sobrevive en un rincón.

La cámara lúcida de la palabra

Con su ojo entrenado de fotógrafa, Sanchez escribe por encuadres. Sus poemas ocupan parcelas minoritarias en el blanco de la hoja, pero resuenan con la potencia de una epifanía. Son recortes de una cotidianeidad que a veces se nos escapa por el filo de la rutina. Ella misma lo confiesa en su escritura: hay un deseo casi urgente de aprender a nombrar la naturaleza que la rodea, de estar unida al lugar por el lenguaje.

Es que en Rituales, la palabra funciona como un puente esotérico. No hace falta irse al Tibet ni raparse la cabeza para encontrarse con lo sagrado; Belén te lo encuentra en una vela ardiendo en un altar al costado de la ruta o en el "agua florida" para cerrar los ojos y volver a uno mismo. Hay una fascinación por lo invisible que se mezcla con el rigor de la docente: "Escribo poemas en el aula para rebelarme", dice, y en esa frase nos resume a todos los que alguna vez buscamos un refugio entre cuatro paredes.

Linaje, fe y la sabiduría de los árboles

Uno de los puntos más altos del libro es el tratamiento del linaje. En el poema "Herencia", la autora nos mete de lleno en su cosmogonía personal: "Para protegerme / mi madre / me puso el nombre / de una virgen". Hay ahí una conciencia de la fuerza de las mujeres que la precedieron, una fe que no se explica en los libros de catequesis sino en la piel.

El poemario hace equilibrio entre la observación participante y un realismo mágico muy nuestro, litoraleño. En "Ámbar", nos habla de un collar para aliviar el dolor, donde la resina toca la piel y la sabiduría de los árboles devuelve la estabilidad. O en "Salvia", donde le da mecha a hojas blancas de terciopelo para atraer la lucidez. Es un método científico de la emoción: observar, sentir, registrar y, al final, dejar que la marea ascienda para inundar todo, como bien advierte en "Presagio".

¿Cuántas caras tiene la moneda?

Mientras las hojas pasan, el freno de mano reflexivo se acciona prácticamente solo. Uno se pregunta, contagiado por la cadencia de Sanchez: ¿está mal colgarse a contemplar el baile del ventilador de techo? ¿Cuántas cosas fascinantes nos perdemos todo el tiempo? ¿No vale la pena reparar en el brillo de un reloj desmayado en la repisa?

La escritura de Belén es de lectura ágil pero de digestión lenta. Es un convite a asumir el riesgo de imprimir la realidad en una hoja. Al final, ese salto de fe, ese querer ordenar el caos del mundo a través de un verso, es el verdadero "amén" de la poeta. Un souvenir espiritual que nos llevamos después de cerrar el libro, con la sensación de que, si miramos bien, siempre hay una señal esperando ser leída.

Sobre la autora

María Belén Sanchez nació en Santa Fe en 1984. Es escritora, poeta, fotógrafa y profesora en Letras egresada de la Universidad Nacional del Litoral. Además de su labor creativa, desde 2015 coordina talleres de escritura y brinda acompañamientos creativos para artistas y proyectos independientes. Su obra poética incluye los títulos Costuras (2018), Una temporada adentro (2022) y el reciente Rituales (2025), que se consigue en Del Otro Lado Libros -25 de mayo 2867-, La Santa Fe -Chacabuco 1807-, Albergue Libros y Hemisferio Derecho Ediciones. Ha participado en diversas antologías nacionales y publica habitualmente en revistas especializadas. Podés conocer más de su mundo en su página web.

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