Gerardo Junkers: 35 años de compromiso con la “Agro”

Sociales 15 de julio de 2019 Por
Hace unos meses que llegó el momento de jubilarse, y desde ese momento dejó de ser docente en las aulas para convertirse en colaborador. Junkers y su gran pasión: la Lanceros del Sauce.
Junker (6)

Gerardo Junkers  es un hombre alto de gran contextura física y mirada sostenida. Fue docente de la escuela Agrotécnica durante más de 35 años. En los últimos años estuvo a cargo del área de forrajes, maquinarias agrícolas y Sistemas agropecuarios y agroindustriales.

Junkers es oriundo de la ciudad de San Cristóbal, realizó sus estudios primarios y se trasladó para cursar sus estudios secundarios  en el Colegio Nacional con Orientación en Ovinotecnia de la ciudad de Trelew. “Mi madre era oriunda de Trelew, tenía a mi abuela y a una de mis tías es esos momentos. Tenía 12 años cuando llegué a Trelew y regresé con 17.  A los 18 años ingresé a la Facultad de Agronomía en Esperanza y egresé a los 23 años. Mi adolescencia se dividió entre mis estudios en Trelew y mis vacaciones de verano e invierno en San Cristóbal, trataba de no tener inasistencias para tener más días para estar con mi familia” recordó Junkers.

Algunas vueltas de la vida, hicieron que Junkers regresara a su San Cristóbal y que nunca más lo abandone. “Mi primer trabajo como Ingeniero Agrónomo fue en La Francia Córdoba, integraba un grupo de asesoramiento de la empresa Sancor. Luego me trasladé a Elisa, forme mi familia y viví dos años en Arauz. Cuando vivía en Elisa me ofrecieron horas para la Escuela Agrotécnica y luego nos mudamos a San Cristóbal”.

“La escuela fue la quijoteada que todo hombre tiene en su vida, la que se hace por amor propio, de corazón” G. Junkers

Junkers  fue docente durante 35 años y asegura que  “la escuela fue  la quijoteada  que todo hombre tiene en su vida, la que se hace por amor propio, de corazón. Cuando ingresé a la Escuela Agrotécnica era muy chica, con ciertos problemas, tenía pocos alumnos. Yo estaba convencido que San Cristóbal tenía que tener una escuela agropecuaria, si bien todavía estaba la actividad ferroviaria, yo era consciente que esta actividad era muy fuerte en la zona  y lo sigue siendo y que necesitábamos egresados para esa actividad. Tuve la suerte de encontrarme en la escuela con técnicos del mismo pensamiento y en base a eso empezamos a hacer un esfuerzo cada uno, dedicándole horas de más y tratar de sacar la escuela adelante, cosa que hoy en día nos da placer.

Nosotros no imaginamos el nivel al que llegó la escuela, solo sabíamos que teníamos que hacerla crecer,  que teníamos que incorporar  mayor cantidad de alumnos.  La escuela en el momento que yo ingresé tenía el campo didáctico productivo, un albergue en la ciudad, y se dictaban clases en otras escuelas.  Cuando nosotros entramos a la brevedad, nos pusieron un Director Organizador  que fue Alicia Caula, pilar fundamental en la evolución de la escuela, luego a quien los sucedió Susana Delbino de Sunchales , logramos el edificio propio y en plena evolución se fue incrementando la matrícula. Hoy la matrícula esta siempre al máximo porque estamos limitados por la estructura y la cantidad de personal” detalló.

Luego de 35 años y algunos meses de trabajo y compromiso, Gerardo les propuso a los directivos consideren la posibilidad de seguir colaborando con la institución. “La escuela es mi segundo corazón, donde se trabajó con mucho esfuerzo y cuesta despegarse llegado el momento de la jubilación cortar y empezar con una etapa nueva. Dentro de mi idealismo les propuse a las nuevas autoridades que si me necesitaban iba a seguir colaborando ad honorem porque hay muchos proyectos que hay que continuarlos. Dentro de toda esta evolución nosotros muchas veces nos hemos enfrentado a las directivas del Ministerio de Educación porque nosotros sosteníamos que nuestro accionar  iba por la senda correcta: escuelas  didácticas-productivas. Hemos podido demostrar que vamos por el camino correcto”.

Junkers sostiene que es una ventaja y  una característica importante de la escuela la cantidad de horas que el alumno pasa dentro del establecimiento educativo.“Por el doble turno compartimos más tiempo con los alumnos, por lo tanto los conocemos mucho. El alumno que nosotros tenemos es diferente al alumno de escuelas de media jornada, nosotros nunca aflojamos con las prácticas, creo que sacamos muy buenos egresados. La evolución que hemos tenido no la hace solamente el personal de la escuela, la hace el alumno también. El alumno de nuestra escuela se pone la camiseta de la institución y la acompaña, y siempre hay que estar al lado de ellos. Una de las cosas que más rescato de la escuela es la relación que he tenido con los alumnos, que realmente es muy buena” comentó emocionado.

“La escuela es una gran familia, es un orgullo haber formado parte de la Escuela Agrotécnica y haber tenido los alumnos que tuve, su constancia permitió que la escuela crezca” G. Junkers

Si bien nunca estudió pedagogía, llevó adelante diferentes cursos durante más de 35 años “A el alumno tenemos que brindarle todo lo que podemos pero también hacerles ver los límites, los alumnos ven el trabajo junto con los profesores, los buenos momentos y los momentos difíciles. Las penurias que uno pasa como productor agropecuario también se viven en la escuela, estamos insertos en el diario acontecer en la producción de la escuela y uno que es el conductor tiene que saber dar, impulsar, estimular y saber frenar. No me pesó en ningún momento haber tenido esa relación con mis alumnos. Siempre voy a apoyar a la escuela y tengo la suerte que hay un grupo de gente que me permite seguir colaborando y tengo el compromiso de seguir acompañándolos” concluyó Gerardo Junkers.

 

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