El fotógrafo Diego Dadone se encuentra visitando el pueblo originario Rapa Nui en la Isla de Pascua

Sociales 17 de julio de 2019 Por
Fue invitado especialmente para retratar la cultura de la comunidad y las vivencias de sus habitantes. Desde ahí, nos precisó detalles y nos contó cómo la está pasando.
dadone2

Y finalmente el sueño de Diego Dadone se cumplió y está realizando una vivencia mágica en la Isla de Pascua como invitado especial del pueblo originario «Rapa Nui».
En el mes de marzo, el fotógrafo ceresino contó a El Departamental acerca de la misión que anhelaba lograr. Diego fue invitado a desarrollar un trabajo fotográfico documental en el pueblo originario «Rapa Nui» que ocupa ancestralmente la Isla de Pascua, perteneciente a Valparaíso en Chile. Esta convocatoria fue un privilegio debido a que es muy difícil poder tener acceso a ese lugar y esto le permite convertirse en el primer argentino de la historia en ser convocado por los mismos originarios para retratar su cultura, sus costumbres y su modo de vida.
Para recordar, la invitación le llegó cuando él viajó a México junto a la delegación argentina del reconocido Ballet Melipal. Allí se cruzó con personas del pueblo originario que también estaban participando del evento, los tomó fotografías y tuvo el lindo gesto de obsequiárselas para que ellos puedan tener ese material y mostrarlas en donde residen. Como una devolución de gentilezas, lo invitaron a conocer su pueblo y a retratar sus vivencias. Para poder viajar, Diego se inscribió en la Secretaria de Cultura de la Nación para realizar un proyecto cultural e informar a la Embajada de la visita oficial para que sea autorizada por la Unesco porque es Patrimonio de la Humanidad.
Desde que se confirmó la visita, Diego trabajó mucho para poder solventar los gastos del viaje, del equipo que necesitaba y de la indumentaria especial. En un primer momento, la estadía comenzaría el 30 de agosto, pero, adelantaron el viaje por que la Isla de Pascua está en estado de latencia, así que el 10 de julio llegó a la isla y se quedará hasta el día 8 de agosto.
«Me informaron de la isla que está en un período de latencia, significa que está sobrepasada de la cantidad de gente que hay para autoabastecimiento y alimentos sin dañar los recursos naturales que da el mar como los pescados, no hay pan, no hay papa y el alimento es limitado. Así que adelantaron mi misión y el 10 de julio aterricé en la isla, esperé hasta último momento para poder contar si conseguía los pasajes», contó Diego en comunicación vía whatsapp desde la Isla de Pascua, donde se encuentra cumplió su sueño.
Al principio, la misión corrió riesgo porque no conseguía los sponsor necesarios para solventar los gastos, el precio del dólar se disparó y todo se complicó.
«La pasamos mal, decidimos detener la construcción de mi casita y sacamos dos créditos para acceder a los pasajes y apostando a que al regreso el material tenga gran relevancia, porque nunca antes fue obtenido por alguien de habla hispana, invertimos el 100% del tiempo del trabajo para conseguir todo lo que necesitamos, material para hacer back up, ropa, alquiler de equipos y calzado especial porque el lugar es volcánico. Hicimos talleres gratuitos en toda la región y la gente colaboraba con dinero. La verdad que estar acá es una mezcla de emociones, hubo artesanos que crearon cosas para que traiga de regalo como puente entre una cultura y otra. Por suerte pude cumplir con la invitación».
Desde la Isla de Pascua, Diego describió el lugar que observa desde el lente de su cámara y ya lleva capturando seis mil imágenes.
El lugar es paradisíaco, es muy tranquilo, la tierra es colorada similar a la de Misiones y no hay contaminación. Tampoco hay ruidos, se escuchan sonidos como el viento, las olas del mar y los pájaros que sobrevuelan por el sitio. La comunidad es muy reservada con su cultura y le abrieron las puertas al fotógrafo para que los conozca y los pueda retratar.
«Estoy viviendo un sueño, no quiero que me despierten. Acá tenemos un itinerario bastante ajustado para cada día, porque, según ellos, treinta días puede ser demasiado poco para documentar todo lo que vinimos a hacer y la idea es armar un documental con testimonios humanos, por eso, hacemos entrevistas a personas que son ícono ancestral en la isla, nos cuentan su supervivencia y a qué se dedican para poder llevar su vivencia al resto del mundo. También, documentar las cosas tangibles que son un misterio para el resto de la humanidad. Es el museo al aire libre más grande del mundo, es un lugar paradisiaco y el menos contaminado del planeta, sólo hay agua turquesa, no existen los insectos, tiene una energía especial y el aire muy puro. Es vivir un sueño y es un orgullo tener la exclusividad del testimonio de los Rapa Nui».

Boletín de noticias