Feliz día a quienes también nos marcaron el camino 

Actualidad 07 de junio de 2021 Por Por Ramiro Muñoz
Como cada 7 de junio, a nivel nacional, se celebra el Día del Periodista. En pandemia, dos grandes referentes de nuestros medios regionales nos abandonaron; hoy el recuerdo y homenaje es para Rodolfo Chiquito Ferronato y Mario Alberto López, este último quien formó parte de nuestro staff por varios años.
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Mario López, disfrutando en la Cadena Deportiva

El Día del Periodista fue establecido en 1938 por el Primer Congreso Nacional de Periodistas celebrado en Córdoba, en recuerdo del primer medio de prensa con ideas patrióticas. El 7 de junio de 1810, Mariano Moreno fundó la "Gazeta de Buenos Ayres", primer periódico de la etapa independentista argentina. Desde aquellos días, hasta hoy, el periodista ha sido un factor indispensable en la vida de las personas, de hecho, en Argentina, y en gran parte del mundo, durante esta pandemia se ha considerado a la prensa como un trabajo indispensable, permitiéndonos a nosotros, los periodistas, poder circular y trabajar, beneficio que no todos han tenido, más allá que en el calendario de vacunación nunca se nos tomó por grupo prioritario, como a tantos otros sectores. 
La pandemia ha sido poco feliz, pero para algunas familias, fue más triste que para otras. En este 7 de junio, día del periodista, nuestro deseo es recordar y reivindicar el trabajo de dos colegas que marcaron caminos para muchos, dos personas que por intermedio de un micrófono han regalado compañía durante años a miles de oyentes y televidentes; Mario Alberto López, quién principalmente representó al Multimedio San Guillermo y Cadena 2000 (fue en nuestros inicios colaborador de El Departamental) y Rodolfo “Chiquito” Ferronato, gran locutor, conductor y animador, pero también periodista con sus recordados programas “Deportisimo” – tantas veces premiados por los ASTC- e Informe 4, ambos programas emitidos en la pantalla de Canal 4 Cable Imagen San Cristóbal. También, dentro de los fallecidos en pandemia, y que en algún momento fue periodista, era el ex DT de Fútbol Diego Marozzi. 

Los amigos, el café y el básquet
Si tuviésemos que buscar una palabra que los englobe a los dos, sin dudas que “amistad” los identifica, pero si vamos a lo personal, a Mario lo identificamos claramente con el café y el básquet (sus hijos, Sole y Manuel se tatuaron un micrófono, un café y una pelota retratando las tres pasiones de Mario). El café para Mario era parte del ritual, pero no era tomar simplemente un café, era un punto de encuentro donde se generaban charlas, discusiones y se gestaban “informaciones”. El café era con los amigos, pero era mucho más que un sobretiempo. Del otro lado del “mostrador” estaba el básquet, una pasión. Primero a las órdenes de ver cómo ayudar a su UCyD, y luego viendo como formar, encaminar y hasta consagrar una nueva Asociación, la Noroeste, que como decimos los que te quisimos Mario Alberto, por suerte te fuiste antes de ver lo que le están haciendo, desagarrándola, llevándosela a pedazos. 

Tenía algo que no se compra en ningún lugar
“Chiquito”, Ferronato, o Rodolfo Victorio, como lo llamásemos todos sabíamos de quién hablábamos. Chiquito era un ícono de la ciudad, con una voz inconfundible capaz de aminarte y levantarte hasta un velorio. Sus pasos por el periodismo sin lugar a dudas que tuvo su momento de gloria en “Deportisimo”, siguiendo las campañas de instituciones locales, programa varias veces premiado, aunque para él, su lugar en los en los de comunicación, era en lo social, por eso amaba tanto su programa “Momentos”. 
A la vieja ultranza, con papel y lápiz, llevaba todo registrado; desde los cumpleaños a los que saludaba día a día, las publicidades y anotaciones extras, pero Rodolfo Tenía algo que no se compra en ningún lugar; carisma. El tipo donde estuvo dejó huella, y eso siempre lo diferenció del resto. 

Entre el micrófono y la familia
Manu, Sole, Fabiola, Carla y Sabina, los hijos/as de Mario y Rodolfo, crecieron y gozaron de sus adolescencias viendo a sus padres en la tele o escuchándolos detrás de un parlante, por eso ellos también hoy los recuerdan. 
“El periodismo te encontró -o lo encontraste- como lo quieran ver, creo que era una de tus pasiones y laburar de lo que uno le gusta dicen que es lo mejor y vos eras la viva imagen de eso, "Informó, Mario López para el El Puente", era parte de algo que te encantaba hacer como era el móvil, el contacto con la gente, los mil cafés con las personas que entrevistabas (y el arte que era muchas veces convencerlas), estas informado de lo que pasaba en sangui (y como vos nos decías poder sacar una nota de la galera), la sensibilidad y el poder de comunicación que tenías”, describe Sole, en el inicio de sus palabras, a su papá Mario. 
“Y si a esta amor por el periodismo lo combinabas con tu otra pasión como lo era el básquet, salía donde más te veíamos disfrutar y lo veíamos reflejado en el humor que caracterizaba la Cadena Deportiva (que para mí era más un charla de amigos que disfrutaban del deporte con cargadas incluidas), las trasmisiones de básquet (y el seguir a Unión donde sea que vaya y torneo que juegue) y el dolor que muchas veces conllevaba la idea que tenías del periodismo que era ser imparcial y reflejar la verdad de la mejor manera (aunque el equipo de tus amores juegue terrible)”, relata Sole. 
“Y en el último tiempo te vimos ser feliz, acompañado de un gran amigo que te dio la profesión Armando un programa totalmente distinto pero muy vos, contarnos la historia de San Guillermo a través de su gente, con esa memoria prodigiosa que te caracterizaba
Personalmente creo que eras un gran periodista, porque se notaba que día a día disfrutaba de lo que hacías (o le encontrabas la vuelta para hacerlo), tu don de gente y tu mirada estaban marcadas en cada entrevista que hacías”, cierra Sole en su recuerdo a su papá que no hace mucho se nos fue.  
Hace muchos años, un reconocido poeta italiano escribió: "Il meglio del vivere sta in un lavoro che piace e in un amore felice"... Algo así como: lo mejor de la vida se encuentra en un trabajo que te fascine y en un amor feliz". “Papá tuvo una vida feliz repleta de instantes maravillosos, pero el amor a su trabajo fue insuperable. Ponía tanta pasión, tanto corazón, tanta energía, le fascinaba completamente”, cuenta Carla Ferronato, la hija del medio de Rodolfo Ferronato. 
“Mi recuerdo de chiquita más marcado es que muy seguido, sin que él me viera, me escondía en las proximidades del cuartito donde grababa sus publicidades, o preparaba sus programas, sólo para observarlo trabajar”, continúa Carla y agrega que “Papá es mi orgullo.  Y esa pasión que yo observaba así en primera línea me marcó para siempre. Esa pasión, ese amor, esa entrega. Es ahí donde reside el gran secreto, porque eso equivale a merecer el honor, el respeto y el reconocimiento de una sociedad. Exactamente lo que hemos recibido mis hermanas y mamá cuando papi partió por parte de toda la sociedad sancristobalenses”. 
A su turno, Fabiola, la hija más grande Rodolfo y quién también se orientó por el mundo de los medios de comunicación, describió a su papá como al quien que “siempre se identificó más con la locución que con el periodismo, pero desde su lugar en los medios realizó el trabajo de periodista muchas veces y durante mucho tiempo, con los programas deportivos, con la conducción del noticiero, realizando todo el tiempo notas, entrevistas, siempre estuvo muy vinculado. A veces se hace difícil poder separar una cosa de la otra, están muy relacionadas, más aún en los últimos tiempos”. 
“Yo soy periodista por él sin lugar a dudas. Siempre recuerdo que cuando era muy chica me encantaba ir a la radio con él, hacia un programa en una radio de circuito cerrado que estaba sobre calle Alvear y del otro lado de la pasarela a mitad de cuadra donde estaba la parrilla. Hacia un programa que si mal no recuerdo se llamaba El canto del gallo. Recuerdo que un día lo acompañe y siempre recuerdo que él dijo "hoy el gallo vino con sus pollitos" porque me había llevado a mí, me encantaba, me hizo hablar y me encantaba. Siempre que podía trataba de acompañarlo y miraba todo eso desde un lugar que ya iba despertando cierto interés.
Yo creo que después el hecho de haberme ido tras terminar la escuela a estudiar afuera hizo un poco que yo estuviera lejos de su labor diaria durante muchos años. Yo veía lo que él hacía, lo que trabajaba y tuve la posibilidad mientras yo vivía en Bs As que él estuviera nominado para los premios nacionales, creo que por el programa de deporte y ganó justamente en su categoría el mejor programa a nivel nacional. Lo acompañe en un teatro en Bs As, fue todo muy lindo, muy emocionante, festejamos, celebramos”, confiesa Fabiola. 
“Luego el hecho de estar afuera y fue ahora cuando yo vuelvo del exterior a vivir a Sunchales yo empiezo a descubrir ahora hace 10 u 11 años, siempre supe lo que había hecho mi papá y lo que había cosechado a través de su extensa carrera en los medios, pero una cosa es saberlo y otra es palparlo y esto es lo que me pasa desde hace 11 años que estoy acá. Yo cada vez que llamo a algún lado, no solo en la provincia sino a nivel nacional, llamar a Bs As y que me digan "vos sos la hija de", nunca deje de ser la hija de chiquito y eso es algo que me da un orgullo enorme. Es impresionante lo que yo estoy cosechando por él, el darme cuenta de lo que papi hizo, de lo que papi fue, siempre lo supe, pero hoy se me evidencia constantemente y más desde que él no está. Es impresionante recibir de manera constante y a diario comentarios, reconocimientos, "lo que fue tu padre" todo el tiempo y decías wuau qué groso fuiste viejo”, sentencia Fabiola. 

Por Ramiro Muñoz

Periodista Integral con orientación deportiva

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