Ganadería regenerativa: otra forma de producir carne

Actualidad 05 de octubre de 2021 Por Victoria Grasso
El caso de la familia Tomatis, de Colonia Ituzaingó, que produce carne imitando los procesos naturales más antiguos. Una alternativa económicamente viable.
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En el Establecimiento “Santa Ángela”, ubicado en Colonia Ituzaingó (departamento Las Colonias), hasta hace poco tiempo se realizaba una explotación agropecuaria “tradicional”: un campo mixto en el que se arrendaban 80 hectáreas para agricultura y otras 100 hectáreas se destinaban a la ganadería, explotada de manera tradicional.
El que manejaba todo era don Leonides Tomatis, primera promoción de médico veterinario de lo que fue la Facultad de Agronomía y Veterinaria de Esperanza. Junto a su mujer, Clara Cueto, tuvieron 4 hijos: Silvina, docente y actualmente viviendo en Sunchales, Vanesa, biotecnóloga que vive en Adelaide (Australia), Fabiana, en Humboldt, e Iván en San Guillermo. Los dos últimos siguieron los pasos profesionales del padre.

 
“Todos consensuamos y apostamos a lo mismo. Entre hermanos, al tener un mismo objetivo, sabemos hacia dónde vamos. El primero que nos permitió llevar adelante este cambio de paradigma fue nuestro padre, de 78 años: pasar de la forma tradicional de producir, la que habíamos aprendido en la facultad, al concepto de manejo holístico y de ganadería regenerativa”, cuenta Iván, uno de los protagonistas de esta historia en la que la dimensión humana, y la familia son fundamentales.

La familia recibió a Agroclave y a otros colegas, y compartió su experiencia en ganadería regenerativa. Esta es una de las tantas historias de tantas familias pamperas que, ante una crisis, buscaron reconvertirse, innovar y buscar el camino en conjunto.

Desde 2009, arrendaban un campo y animales en la zona de Sunchales, y explotaban un tambo. “La idea de papá era que los hermanos aprendiéramos a trabajar en equipo, sin arriesgar el capital”, recuerda Iván. En abril de 2016 ocurrió una de las inundaciones más importantes en Santa Fe. “Las 90 hectáreas quedaron bajo agua, estuvimos 23 días sin poder sacar la leche. Pérdidas totales”, recuerda con angustia Silvina.

Fue un golpe muy fuerte que estuvo acompañado por deudas importantes y los obligó a levantarse. Conocimiento, trabajo, actitud de seguir. Empezaron a trabajar en Santa Ángela, enclavada en un lugar “alto” y que no había sufrido las consecuencias de las inundaciones. La nueva generación entraba a la explotación.

 
En ese entonces, Silvina se preguntó cómo podían aportar con tres veterinarios en la familia. “Desde mi lugar, contribuí para que el manejo sea equitativo y priorizar siempre mantenernos unidos”, destaca.

Ubaldo Ferreyra es el encargado del lugar. De palabras precisas y claves, estuvo desde antes del cambio, con “la camiseta puesta en el proyecto”, aseguran. El cambio de paradigma, cuenta, “trajo una transformación en muchos aspectos” y mejoró mucho el tema de los empastes, por ejemplo. Es que antes de ingresar al sistema de “ganadería regenerativa”, sufrieron una pérdida importante de animales por timpanismo. Otro golpe al que se sobrepusieron. “Una crisis conlleva una oportunidad”, destaca Fabiana.

Ganadería regenerativa 


Luego de largas charlas y debates, de litros de mates compartidos, la idea consensuada fue salir de la explotación tradicional. En febrero de 2019 visitaron el Establecimiento “El Mate”, en Adelia María (Córdoba) y por primera vez observaron en concreto el significado de la palabra agroecología, y conocieron la ganadería regenerativa. “Se produce carne pero mucho más amigable con el ambiente y con lo social. Cuidamos el medioambiente y, al disminuir el uso de insumos, también cuidamos el bolsillo. Veíamos que era económicamente viable y descubrimos otra forma de producir”, cuentan los integrantes de la familia Tomatis.

Este nuevo paradigma propone un proceso que le permite a la naturaleza mejorar la capacidad de pastura para crear biomasa y con esto atender las necesidades nutricionales de los animales.

Para profesionalizarse en esta nueva visión, Iván realizó una especialización en manejo holístico y así considerar la gestión de manera integral. Así, la empresa agropecuaria involucra tres aspectos igual de importantes: el económico, el ambiental y el social. Negocio, biología y personas.

El agua


Un aspecto fundamental en la ganadería regenerativa es lograr llegar con el agua necesaria y de buena calidad a las parcelas donde pastan los animales. A través de un crédito otorgado por la Asociación para el Desarrollo Regional del Departamento Castellanos, la familia adquirió una bomba solar. “Instalar la bomba fue el puntapié de todo lo que vino después”, explica Silvina.

El presidente de la entidad, Sebastián Rancaño, visitó el establecimiento y comentó: “Fue uno de los créditos más importantes de la asociación. No sólo por el monto ($250 mil) sino fundamentalmente por todo lo que vino detrás. Ver a toda una familia trabajando en un proyecto común, es lo que marca la diferencia”.

La entidad está integrada por todos los presidentes comunales e intendentes del departamento. La tasa del crédito es del 18% anual, se devuelve en 36 cuotas fijas y tiene menos requisitos que un crédito bancario.

El diputado provincial Pablo Pinotti participó también de la visita y destacó el rol de este tipo de asociaciones: “Presentamos un proyecto de ley que tiene que ver con el desarrollo de las regiones priorizando las cadenas de producción. Y las asociaciones cumplen un rol fundamental en lo financiero y en el apoyo de estas actividades”, destacó.

Parte del establecimiento fue subdividido con boyeros en espacios de 1 hectárea. La bomba extrae agua para completar dos tanques de 2000 litros que están conectados mediante caños a las piletas construidas en cada una de las subdivisiones. Hasta el momento hay 24.

“Con esto cubrimos los primeros potreros polifíticos”, explica Iván. El objetivo es llevarle el agua al animal y que no tenga que caminar. Esto implica menos desgaste, y los desechos quedan en la parcela y no en los callejones.

Planificación


“Veníamos con el chip de que la alfalfa se siembra sola, como monocultivo y luego se aplican los insumos necesarios. El nuevo concepto parte de la premisa de que, para una pastura saludable, se necesitan muchas especies”, cuentan y agregan: “Esto es biodiversidad, pasturas polifíticas: volver al uso de gramíneas y otras leguminosas que usaban nuestros abuelos. Trabajamos con hasta 8 especies”.

Lo convencional implica en promedio 14 kilos de alfalfa por hectárea (kg/ha). Hoy, con las demás especies, sólo se distribuyen 4 kg/ha. “Esto implica una planificación, verificar los tiempos de descanso. Una regla es no volver antes de tiempo”, explican.

A esto se suma el manejo: “La clave es imitar los procesos naturales más antiguos. Hace muchísimos años atrás, existían grandes manadas de herbívoros que pastaban todos juntos para cuidarse de los predadores. Comían rápido, orinaban y defecaban en un lugar y se movían hacía otro. Este sistema permitía regenerar la tierra y el animal no volvía por un tiempo. Con el boyero eléctrico, tratamos de imitar ese proceso”.

El secreto consiste en una alta carga de animales en un espacio determinado durante 2 días. El animal no vuelve, permitiendo un tiempo de descanso de la pastura de entre 35 y 50 días en primavera/verano y entre 70 y 80 días en otoño/invierno. Así, las pasturas crecen aún más sanas. “Hoy estamos mirando mucho más el suelo.

Aparece el escarabajo estercolero, que muchos hablan por sus múltiples beneficios. Hemos pasado de los potreros agrícolas a estas pasturas polifíticas. La idea es perennizar el ambiente. Dejar lo tradicional 3 años de pastura / 3 años agricultura”, destacan los Tomatis.

Captación de carbono


Dentro del manejo holístico, se pueden realizar mediciones de la salud de la planta, el aumento de la permeabilidad del suelo y de la captación de carbono. “Esto nos permitirá concluir que, con la ganadería regenerativa, somos capaces de captar carbono del ambiente con el impacto que eso conlleva. La carne que producimos emite pero a la vez capta. Podremos demostrar que el balance de carbono es neutro o incluso negativo”, aseguran.

Un estudio de 2019 de la consultora internacional Quantis detalla que, en cuanto las emisiones de gas en la producción de diferentes proteínas, la ganadería bovina convencional promedia +33 y la carne regenerativa -3,5: “Comés una carne que a la vez ayuda a bajar las emisiones de carbono”, concluye Iván.

Certificación


El mundo exige cada vez más productos que puedan demostrar que su impacto ambiental es positivo para el planeta. “A eso apuntamos. El Mate, luego de muchos años, logró vender a un supermercado una jaula con esa diferenciación. El comercio lo vendió como “carne orgánica” para que la gente entienda. Tarde o temprano se instalará el término regenerativo”, entiende Iván.. Y diferencia: “Uno puede hacer orgánico con un monocultivo. Lo regenerativo apunta a la biodiversidad”.

Es primordial que el sector público genere normativas que incentiven y permitan certificar este tipo de manejo. Hay acuerdos entre privados en los que la “carne orgánica” se abona un 14% más. Es una tendencia incipiente, a cuentagotas y aislada.

Días atrás, en Santa Fe se concretó un nodo de 10 productores y asesores en manejo regenerativo. “Podés vender en el mercado bonos de carbono”, cuenta Iván. “Hay demanda de empresas del hemisferio Norte interesadas en campos regenerativos”, agrega.

Gallinas, caballos y abejas


“Uno de los objetivos de este proyecto es que cada uno de los miembros pueda aportar desde sus fortalezas”, cuenta Silvina. Su hija Micaela Canavese es especialista en equinoterapia y equinofamilia. El caballo forma parte de la familia. “Este es un lugar desde donde se puede responder también. El equino puede hacer su aporte”, resalta Micaela.

Su papá, Claudio Canavese, está en todos lados. Es el líbero del equipo y se especializa en ovino. Una majada que hoy llega a 30 vientres. Empezaron con 4 hembras y un macho. El objetivo es poder llegar a una sala de faena propia y una cámara para conservar la carne. Ese es el norte. En este corto período, tuvieron que lidiar con el puma que, en una noche, mató a 9 ejemplares: “Lo solucionamos con la incorporación de un burro, como nos habían sugerido. Hoy el corral está dentro de una malla eléctrica y el puma nunca más apareció”, cuenta Canavese.

El proyecto también contempla avanzar en gallinas libres a campo. “Se construye una malla de pastoreo como en el caso de las ovejas. Consumen el pasto y, por ende, mucho menos balanceado”, cuenta Fabiana.

La apicultura está a cargo de Fabio Buchaillote, un amigo de la familia: “Hace dos años traje 40 colmenas. Agregué unas 100 hace poco tiempo: el año pasado con el girasol y la alfalfa, saqué 45 kilos por colmena”, cuenta Fabio, quien envasa su propia producción.

Largo camino para andar


Un cambio de este tipo significa pensar a mediano plazo. Por eso, el compromiso de cada uno de los protagonistas de esta historia fue fundamental. Desde el padre Leonides, al dejar que las nuevas generaciones tomen la rienda con nuevas visiones hasta cada hermano, reconociendo y aportando desde sus fortalezas. “Fue una evolución interna de cada uno”, resume Silvina. De ese lugar no se vuelve.

  • Características y números de la explotación
  • 300 animales, entre Aberdeen Angus colorado, vacas Braford, Brangus y Holando.
    Inseminan entre octubre y diciembre (llegaron a una preñez del 92%). Nacimientos entre julio y septiembre.
  • Realizan cría y recría. Hacen servicio de engorde a terceros para exportación y apuntan a hacer ciclo completo.
  • Sistema eficiente: En terminación, promedio de 1,100 kg/día . En recría, promedio de 0,400 kg/día. Entre 200 y 240 kg en 7 meses.

Fuente:AgroClave



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