El Senado aprobó el pliego de Verónica Michelli pese al intento de la Casa Rosada por retirarlo


Después de una semana de internas, operaciones cruzadas y negociaciones de último momento, la Cámara alta avaló la candidatura de la jueza federal. El caso terminó exponiendo las diferencias dentro del oficialismo y abrió una nueva disputa entre el Gobierno y sus representantes en el Congreso.
04 de junio de 2026Carlos LuceroCarlos Lucero

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Patricia Bullrich ganó una pulseada que durante días agitó al oficialismo. Después de que la Casa Rosada intentara retirar el pliego de María Verónica Michelli, el Senado terminó aprobando este jueves la candidatura de la jueza federal junto con otras 73 postulaciones judiciales. La votación cerró una semana de negociaciones, cruces y tensiones internas que dejaron al descubierto las diferencias entre el Gobierno y sus propios representantes en el Congreso.

Una foto que simula una paz que está lejos de ser realidad

La historia tuvo un desenlace muy distinto al que imaginaba la Casa Rosada. El Gobierno había intentado retirar el pliego de Michelli y sacar el tema de la agenda parlamentaria. Sin embargo, la movida encontró resistencias dentro y fuera del oficialismo. Con el paso de los días, la idea de postergar la discusión perdió fuerza y terminó imponiéndose otra postura: resolver el tema en el recinto y evitar que el conflicto siguiera creciendo. La votación terminó con 44 votos a favor, 18 en contra y 2 abstenciones, una de ellas la de Bullrich.

Esa estrategia fue impulsada principalmente por Patricia Bullrich, presidenta del bloque libertario en el Senado. La exministra entendía que seguir dilatando la definición solo mantenía abierto un frente político innecesario. Finalmente, esa visión prevaleció y el pliego llegó a votación. Bullrich, de todos modos, optó por abstenerse al momento de votar.

Una sesión cargada de tensión

La discusión por Michelli atravesó toda la jornada, pero no fue el único motivo de conflicto. Apenas comenzó la sesión, la oposición denunció cambios de último momento en el listado de nombramientos judiciales que iban a tratarse.

Lo que había sido conversado previamente entre los bloques terminó modificándose pocas horas antes del debate, generando malestar y reclamos en el recinto. Los senadores de Unión por la Patria cuestionaron la situación y acusaron al oficialismo de alterar acuerdos que ya se habían alcanzado.

En medio de los cruces intervino Victoria Villarruel, quien confirmó que el número de pliegos acordado originalmente era menor al que finalmente llegó al recinto. Sus declaraciones agregaron otro capítulo a una jornada atravesada por pases de factura y tensiones internas.

La situación obligó a abrir un cuarto intermedio. Durante varios minutos, senadores oficialistas, opositores y representantes de bloques dialoguistas mantuvieron reuniones reservadas para intentar destrabar una sesión que amenazaba con empantanarse.

La negociación que cambió el rumbo

Fue en esas conversaciones donde terminó de definirse el destino del pliego de Michelli. La conclusión a la que llegaron distintos sectores fue que seguir demorando el tema solo prolongaría una discusión que ya había tomado demasiada visibilidad.

La salida fue avanzar con todas las candidaturas que tenían dictamen y llevarlas a votación. De esa manera, el oficialismo logró desactivar una polémica que había escalado durante toda la semana y evitar que siguiera ocupando el centro de la escena política.

Cuando la sesión se reanudó, el acuerdo ya estaba cerrado. Los 74 pliegos fueron aprobados y la candidatura de Michelli obtuvo el aval que el Gobierno había intentado impedir días atrás.

Una interna que quedó al descubierto

Más allá del resultado, la discusión dejó una marca política. Lo que comenzó como un trámite legislativo terminó convirtiéndose en una radiografía de las tensiones que atraviesan al oficialismo.

La disputa por Michelli mostró las diferencias sobre cómo manejar la agenda parlamentaria, mostró desacuerdos entre distintos sectores del Gobierno y volvió a evidenciar que las decisiones tomadas en la Casa Rosada no siempre encuentran el mismo respaldo cuando llegan al Congreso.

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