El Día de los Enamorados junto a Dario y Pablo

Actualidad 14 de febrero de 2020 Por El Departamental
El 14 de febrero, conocido mundialmente como el "Día de San Valentín", quisimos celebrarlo con esta hermosa historia de amor y la decisión inspiradora de elegirse todos los días. 

Dario Suñe y Pablo Vázquez se conocieron en Rosario en el 2003 pero fue ocho años después que realmente cruzaron miradas y se enamoraron. Estuvieron de novios durante muchos años y hoy celebran cinco años de casados. El 13 de febrero fue la unión por civil y el 14 fue el día elegido para brindar por el amor junto a sus seres queridos. 
En el Día de los Enamorados, los visitamos y charlamos con ellos sobre su historia, una historia de amor que inspira y que vale la pena contarla. Es un amor libre y con un proyecto de familia importante. Ambos son muy emprendedores y artistas, actualmente Dario es maquillador, masajista, reikista e instructor de gimnasia para la tercera edad, por su parte, Pablo es peluquero, repostero y cocinero. 
Más allá de por qué se celebra San Valentín y cuáles son sus significados, nuestro deseo es centrarnos en su historia y en el maravilloso viaje que decidieron emprender juntos. 
Con mucha alegría y emoción nos recibieron y nos contaron cómo se conocieron, dónde nació el amor, sus anécdotas, su compromiso y las ganas de agrandar la familia. 
“Yo llego un día donde vivía él porque salía con otro chico y le iba a enseñar a hacer pan casero, al rato llega Dario, lo veo y dije: algún día la vida nos va a cruzar. Por ocho años nunca más nos encontramos, hasta que un día nos cruzamos en un boliche de Rosario, yo estaba con mi mejor amigo, le dije que me gustaba pero no me animaba a hablarle y me dijo que vaya, nos pusimos a charlar, le conté de donde lo conocía y a los quince días nos volvemos a cruzar y ahí comenzó todo. Un 24 de marzo nos pusimos de novio”, relató Pablo. 
Nos parece muy lindo que la historia la cuenten ellos en primera persona, no que sólo la narremos nosotros. Tiene otro valor y el significado que realmente merece. 
“Yo venía de renegar con alguien y no quería saber nada, me pasaba que a los 30 me sobraban candidatos pero sentía que veían el cascarón y lo que me atrapo de él fue el hecho de verme más allá del personaje y que me sienta cuidado. Estuvimos seis meses de amantes, en el 2011 arrancamos de novios y hace nueve años estamos juntos. Yo viví durante 27 años en Rosario, me casé y volví a San Cristóbal. A mí me emocionó mucho la nota porque me fui en los ’90 y dije que no iba a volver más, en San Cristóbal era imposible tener una pareja y en los ‘80 cuando empecé a salir no era fácil ser gay. La verdad que volver casado, con toda una historia de construcción familiar y este reconocimiento de tener voz y voto en una nota, uno siente que la vida de uno le puede servir a cualquier chico, está en animarse y salir a la vida”, contó Dario.
Si bien la sociedad cambió en muchos aspectos a lo largo del tiempo, hay personas que no la han pasado bien y hasta han elegido vivir sus historias desde la sombra, este no es el caso y nos enorgullece que así sea. Por diversas decisiones y elecciones, muchas personas pueden sufrir discriminación pero está en uno sentirse seguro de sí mismo y es fundamental el apoyo de la familia. 
“Por ejemplo, San Cristóbal a nivel boliche desde que arranqué a salir a los 14 años hasta hoy jamás me cuidé en nada, jamás me dijeron nada y en eso hay que dar las gracias. En cambio, en Rosario hay chicos que los echan de los boliches. Uno tiene que ser libre, elegir con quién relacionarse, está en animarse y salir a la vida, pasa en todos los sentidos de la vida”, fueron las palabras de Dario, mientras que Pablo coincidía con su visión y comentaba emocionado que “recuerdo la primera vez que salimos a bailar acá en una fiesta Retro, donde bailar la lambada a nosotros nos fascina, nos eligieron, nos hicieron subir, bailamos los dos y sentir el aplauso de la gente fue hermoso, yo no soy de acá y fue un recibimiento re lindo”. 
Como pasa en todas las relaciones y como dice el dicho, no siempre todo es color de rosa sino que hay que superar distintos obstáculos, separaciones y crisis. Afianzados en su amor, ellos decidieron hacerlo juntos. Entonces un día se casaron, frente a sus familias, amigos y compañeros de trabajo. Sin dudas, un increíble acto de amor y compromiso con el otro. 
“Mi hermano se casó en septiembre del 2014, en el grupo de whatsapp nos dice ‘ustedes para cuándo’ y le dije pongamos fecha. En seis meses armamos todo, el 13 de febrero de 2015 nos casamos por civil y el 14 fue la ceremonia. Como ninguna religión nos casa y los dos somos creyentes, tenemos una amiga maestra de Reiki que llevó adelante la ceremonia, dijimos unas palabras entre los tres, abarcando la unión desde lo espiritual, tuve a mis dos hermanos de padrinos, él a una de sus hermanas y su mejor amigo y nuestros dos ahijados nos llevaron los anillos. El compromiso no pasa sólo por un papel y gracias a Dios en este país tenemos una ley que nos ampara con derechos y el matrimonio igualitario, entonces el compromiso va más allá, cuando das ese paso simbólico, sentís que el otro junto con vos dio un paso más en la relación”, recordó Dario. 
En esa construcción del vínculo, lo primordial es el amor, la decisión de elegirse cada día, respetarse, cuidarse y brindar afecto, entre muchas otras cuestiones. De esa manera se puede creer en el “para siempre”. 
“El amor es una construcción día día, levantarte todos los días y saber que la otra persona está al lado. Desde que nos conocemos dormimos de la mano y cada vez que nos despertamos es con un beso y el buenos días, comenzar un nuevo día juntos”, nos contó Pablo. 
Después del casamiento y al estar tan afianzados como matrimonio, los dos tienen muchos deseos de agrandar la familia y ya realizaron todos los trámites de adopción. Después de pasar por un intenso proceso, en noviembre del 2019 les llegó la confirmación oficial de que estaban inscriptos. Ellos se sienten padres, el instinto paternal les brota por los poros, a lo largo de su vida han cumplido de alguna manera con ese rol con sus hermanos y sobrinos y tienen la esperanza que en algún momento se cumpla ese anhelo. 
“Queremos adoptar, los dos teníamos la idea, vinimos, nos guiaron y ya estamos en el registro de adoptantes. Es cuestión de esperar, va a ser cuando tenga que ser, es un proceso que hay que transitarlo”, detalló Pablo. 
Esa fue una las cuestiones que los llevó a vivir en San Cristóbal e instalarse con sus respectivos trabajos, formados profesionalmente, después de tantos años. Comparten las cosas de la vida cotidiana, trabajan y comenzaron con un proyecto artístico grupal. Se trata de un espectáculo que se está gestando y que los encontrará juntos sobre un escenario. Aunque cada uno tiene su espacio y tiempo, coinciden en que está bueno extrañarse un poco también.  
“Armé un grupo de whatsapp con mis cuñados porque tenía ganas de venirme y lo convencimos. Me gustó San Cristóbal, a los 17 viví en Huanqueros así que ya conocía, pero nunca pensé que iba a volver casado a San Cristóbal y es muy bonito en muchos sentidos”, fue lo que lo motivó a Pablo, además de la inseguridad en una ciudad tan grande como Rosario. Por eso Dario aceptó volver a su ciudad natal, “a mí el click me hizo después de que lo asaltaron tres veces, dos a punta de pistola, preferimos venirnos antes que nos pase algo”. 
Entre tantas anécdotas, nos contaron algunas muy graciosas como los nervios por conocer la primera vez a los suegros o la clásica presentación familiar. 
“Cuando empezamos a salir, él me conoce laburando de Drag Queen y le cuenta a la mamá de mi, que salía con alguien diez años mayor y que laburaba de eso. Un día viene un hermano, después el papá y todo bien, pero la mamá no quería conocerme. Un domingo estábamos en casa y le dijo que quería venir, llegan y yo no quería salir de la habitación y enfrentar a la suegra, me animé y desde el momento en que nos vimos fue con amor y mucha conexión, me quiere como un hijo y yo la adoro”, fue la historia elegida por Dario. 
Otra de las anécdotas que quedó grabada y es una de las clásicas que se menciona fue cuando Pablo conoció a la familia Suñe en San Cristóbal, junto como ocasión el cumple del hermano de Dario. 
“La primera vez que vengo comimos, tomamos y decidimos salir al boliche al Club Unidad, en un momento le pedí que me acompañe al baño, me pega el viento y estaba bastante tomado. Quedó esa anécdota, la primera vez que me conocen aparezco borracho, quedó grabado, nos acordamos y nos matamos de la risa”. 
Después de charlar tanto con ellos, sólo nos queda felicitarlos por ese gran amor y agradecerles por abrirnos la puerta de su hogar. 

¡Feliz San Valentín! 

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