Actualidad Por: Noelí Rojas24 de febrero de 2023

El cambio climático no provocó la histórica sequía, pero empeoró sus efectos

Científicos hicieron un estudio de atribución que demuestra que, si bien el calentamiento del planeta no generó la sequía, sí potenció sus consecuencias negativas.

Un estudio de destacados científicos del clima que forman parte del grupo World Weather Attribution (WWA) sostiene que el cambio climático no fue el principal impulsor de la reducción de las precipitaciones que provocó una histórica sequía en regiones de Argentina y Uruguay el año pasado, aunque sí potenció sus efectos adversos sobre todo por la mayor recurrencia e intensidad de olas de calor.
 
Los científicos no encontraron pruebas de que el cambio climático haya aumentado la probabilidad de que se produzcan precipitaciones tan escasas. Sí destacaron que un factor importante en la sequía ha sido el triple evento de La Niña, un fenómeno climatológico que aumenta la probabilidad de altas temperaturas y menores precipitaciones en la región.

 A su vez, el trabajo destaca que las temperaturas más altas en la región a finales de 2022, que si pueden atribuirse al menos en parte al cambio climático, disminuyeron la disponibilidad de agua en los modelos, lo que indica que el cambio climático probablemente redujo la disponibilidad de agua durante este periodo aumentando la sequía agrícola, aunque el estudio no pudo cuantificar este efecto.

Según Juan Rivera, científico del Instituto Argentino de Investigaciones sobre la Nieve, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA), “esta sequía plurianual suscitó la preocupación de la sociedad, los agricultores y los responsables de la toma de decisiones en gran parte de Sudamérica. Aunque, con los métodos disponibles para la atribución de fenómenos extremos, no pudimos encontrar una relación clara entre el déficit de precipitaciones y el cambio climático, la aparición de sucesivas olas de calor en los últimos meses podría provocar un aumento de los impactos de la sequía".

Sequía histórica
El trabajo recuerda que desde 2019 hasta ahora, inclusive, la región central de Sudamérica recibió precipitaciones inusualmente bajas. El centro de Argentina, por ejemplo, registró en 2022 su año más seco desde 1960 con apenas la mitad de lluvias del promedio anual histórico. La falta de agua y las altísimas temperaturas generaron pérdidas muy importantes en las cosechas argentinas, cuyos ingresos dependen en buena parte de la exportación de maíz, soja, trigo y carne. Uruguay, por su parte, tuvo que declarar la emergencia agrícola en octubre de 2022, ya que el 60% de su territorio atraviesa una sequía entre grave y severa.

Más olas de calor
Esta parte de Sudamérica también experimenta olas de calor intensas, cuya frecuencia, intensidad y duración crece por efecto del cambio climático. En un estudio anterior, realizado en una zona coincidente, científicos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) concluyeron que hay 60 veces más probabilidades de sufrir olas de calor que antes, como consecuencia del calentamiento del planeta.

Los investigadores analizaron el papel que las altas temperaturas provocadas por el cambio climático podrían haber tenido en la sequía. En concreto, comprobaron si las altas temperaturas registradas en la región podrían haber disminuido el agua disponible en la superficie, teniendo en cuenta el papel de la evaporación cuando el agua llega al suelo. Llegaron a la conclusión de que el aumento de la temperatura compensa el aumento de las precipitaciones y, en general, no provoca un cambio en las precipitaciones efectivas.

Metodología
Según explica en detalle un documento de la ONG Periodistas Por el Planeta (PxP) que retoma el trabajo de los científicos, para cuantificar el efecto del cambio climático en la sequía de la región se analizaron datos meteorológicos y simulaciones de modelos informáticos que comparan el clima actual –con una temperatura promedio global 1,2 grados centígrados más elevada que antes de la Revolución Industrial- con el clima del pasado, siguiendo métodos revisados por expertos.

El análisis se centró en los niveles de precipitaciones de los tres últimos meses de 2022 en una región que incluye gran parte de Argentina, todo Uruguay y una pequeña región del sur de Brasil. En el clima actual, los investigadores estiman que una pluviosidad tan baja tiene un 5% de probabilidades de producirse en un año determinado.

El estudio fue realizado por 18 investigadores que forman parte del grupo World Weather Attribution, entre los que se encuentran científicos de universidades y agencias meteorológicas de Argentina, Colombia, Francia, Países Bajos, Reino Unido y Estados Unidos.

Fuente Aire Digital

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