Se nos fue Chiquito, el más grande

Actualidad 18 de abril de 2021 Por Por Ramiro Muñoz
Rodolfo Victorio, como a él le gustaba que lo llamen, dejó de existir en la mañana de este domingo. Periodista, locutor, animador, una persona que formó y formará parte de la historia de la ciudad. La comunidad sancristobalense lo llora. 
Rodolfo Ferronato Chiquito

Luego de una larga pelea contra el cáncer, la enfermedad terminal le ganó la batalla a Chiquito Ferronato. La triste noticia nos sacudió en la madrugada de este domingo 18 de abril.

Hace unos años, desde esta redacción, charlábamos con él sobre su vida. Momento propicio para recordarla. 

Es un placer escuchar a Chiquito, tiene muchas historias por contar, experiencias vividas e historias para compartir. Chiquito se mueve en San Cristóbal como si fuera una prolongación de su hogar. Cuando sale de su casa, los saludos se suceden, y es Rodolfo Victorio el que los devuelve con una sonrisa. A Chiquito lo conocen todos y él conoce a casi todos, en la ciudad y en la región.

El apodo de Chiquito le llega por ser el más pequeño de un grupo de jóvenes más grandes. “Yo vivía por calle 9 de julio al 548, y todos los vecinos que vivían por allí me llevaban entre 10 ó 12 años de diferencia y yo era un pibe de 7 años, cuando ellos ya tenían 13, 14 ó 15 años, entonces todo el grupo me decía “Chiquito” rememoró entre sonrisas.

La historia de Chiquito Ferronato tuvo sus vaivenes, pero siempre tuvo la capacidad de capitalizar todas las experiencias. “Comencé a los 8 años a trabajar en una fábrica de hielo, lo ayudaba a un señor de apellido Sánchez, la paga diaria era un ¼ de hielo, porque no había heladeras eléctricas, luego me fui a la Panadería de Bernasconi, allí la paga eran los biscochos, a los 12 ó 13 años entre a trabajar en una carpintería frente a la Plaza San Martín, de la familia Cattaneo, y luego entre en el ferrocarril allí estuve 31 años, mientras tanto también trabajaba, estudiaba y tocaba la batería. Me acostaba a las 1 y 30 y me levantaba a las 3.30 porque en el ferrocarril entraba de 04:00 a 12:00 hs. Mi familia estaba constituida por mi papá Dante, mi mamá Teresa, mis hermanas Didglia y Eda y vivíamos en calle 9 de julio, un solo sueldo y cinco bocas que alimentar, así que siempre he colaborado en el hogar, mi hermana mayor era excelente bordando a máquina, ha quedado encorvada como resultado de sus años de preparar ajuar, tenía mucho trabajo”.

Recuerda también que su deseo era ir al Colegio Nacional porque “me gustaba otro tipo de carrera como farmacéutico…pero cuando llego el momento de salir de la escuela primaria, (iba a la escuela Belgrano), mi papá decidió que tenía que seguir en la escuela Técnica: “acá hay cinco bocas que alimentar, hay que ayudar” y curse en la escuela técnica, no se habló más del tema”.

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Su historia con la magia del micrófono fue descubierta “por casualidad” como suceden la mayoría de los momentos importantes de la vida. “Cuando tenía 13 ó 14 años, había ido a barrio Dho, allí había una publicidad “Vival” de la familia Valdelini en calle Caseros al 1600, tenían una torre, en esa época solo había dos, la de Arta y la de Valdelini, vi la puerta abierta, allí trabajaban 4 ó 5 muchachos mayores que yo y me quede a mirar un poco …salió uno y me ofreció ir a probar al otro día, y volví …y ya me largaron a hacer una publicidad, esa torre era el único medio de comunicación de la época, conjuntamente con el diario La Opinión.

Recuerdo que la publicidad era de una Casa de Artículos del hogar, Orlando Mamarelli y estaban promocionando una máquina de coser, “Dalila”, estaba dentro de un programa especial de 7 u 8 minutos con dos temas musicales, así que empecé con eso… ellos también se dedicaban a la musicalización de casamientos y eventos y teníamos mucho trabajo, había muchos pic nic es San Cristóbal. Empezaban a las 15 ó 16 hs y se extendían hasta las 22 hs, eran organizados por instituciones en lugares como el Club Huracán, el Pelusita, el Imperial, la pista Pistolessi, Lazzari  entre otras, entonces ahí poníamos música los discos de 68 RPM, de pasta y los tocadiscos a los que había que darle cuerda y en esos pic nic surgía la necesidad de usar el micrófono para comunicar algo y así comencé, la gente me empezó a contratar para hacer animaciones, y a los 15 ó 16 años me di cuenta que podía desempeñarme bien en la actividad”.

Chiquito es dueño de una memoria prodigiosa, recuerda, luego de tantos años que con la publicidad callejera se trabajaba 8 horas por día, había dos autos que recorrían la ciudad con dos bocinas, las casas de comercio como La Reina, El Cabezón y Casa Rosa, además de los bailes de los clubes como Racing, Ferrocarril del Estado, José Dho, etc, contrataban muchas horas de trabajo y “había que salir y hablar en vivo y en directo, no había grabaciones”.

La música lo llevo a formar parte de bandas que luego serían trascendentales para la historia de la ciudad.  “Siempre me gustó el baile, fui músico, baterista, en la orquesta de Fran Trivelli, al año y medio entre a la Brooklyn Jazz  y luego Saint Luis, donde hacía las dos cosas, locución y músico. Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Tucumán y Santiago del Estero eran las provincias recorridas por la Saint Luis Jazz” indicó.

“Soy un hombre muy feliz, muy agradecido a la Virgen del Valle” Rodolfo Ferronato.

Chiquito es padre de tres mujeres a las que ama, cuida y disfruta. “Tuve la suerte de viajar por el mundo, el 90% se lo debo a mis hijas, Porto Seguro, Chile, Sao Pablo, Brasil, tres veces a Roma, Grecia, Isla Santorini, Venecia, Fiorenza, Sorrento, Cuba, Panamá” mencionó.

En Cable Imagen San Cristóbal trabajo 20 años, comenzó con un programa de deportes y publicidad y sigue actualmente con un programa de radio.  “Hacer televisión antes era muy difícil, a mí me tocó hacer televisión muchos años solo, con la cámara y el micrófono, tenés que estar atento a la entrevista y a la cámara y estar pensando en la próxima pregunta, hice durante años las Olimpiadas Médicas en Argentina y Brasil, eso me sumo mucha experiencia con personalidades, embajadores, directores, cónsul, era el locutor oficial, en esa época los laboratorios invertían mucho dinero, llevaban a los médicos con sus familias en lugares como Foz de Iguazú, Mar del Plata, Bariloche, Mendoza” detallo.

Chiquito ha pasado momentos difíciles en su vida, asegura que la Virgen del Valle lo acompañó y siempre lo ayudó. “Voy todos los años a Catamarca, la Virgen me marcó, tuve con situaciones muy difíciles en mi vida y las he superado gracias a la Virgen, cada vez que iba a pedirle ayuda, a los 10 ó 12 días la vida me cambiaba, me iba destruido y a los días se me cumplía el deseo” aseguró.

Chiquito Ferronato es un hombre colmado de energía, siempre tiene una sonrisa en su rostro y se define como un hombre feliz. “Yo he admirado a grandes locutores como Cacho Fontana, Larrea, que prácticamente tienen la misma edad que yo y ya no están más en los medios, y a mí me siguen contratando para eventos, entonces…cómo no voy a estar feliz, cuando yo veo que ya gente de mi edad, compañeros míos del ferrocarril se fueron todos, los compañeros con que me he recibido de técnico éramos 8, quedamos sólo 2, tengo un programa de radio muy escuchado, tengo 25 saludos de cumpleaños por día de San Cristóbal y de la zona, me siento muy bien, me siento joven, soy jubilado y tengo trabajo” resumió.

“El 9 de julio voy a cumplir 49 años de casados con la Nelly, fue el único casamiento que se realizó un día domingo en San Cristóbal, yo tuve que trabajar viernes y sábado en los bailes” Rodolfo Ferronato.

“Ha cambiado la forma de educar a los hijos, no soy optimista en cuanto a eso, antes cuando cometíamos un error teníamos nuestro castigo y así me educaron. Yo me hice “hombre” muy joven, muy joven...y le agradezco a mi padre que me llevo muy jovencito…tuve muchas novias, noviazgos temporales porque a los tres meses tenía que ir a pedir “permiso” a los padres de la chicas y ahí se terminaba el romance. Cuando nosotros íbamos a tocar a Arrufo, San Guillermo o Villa Trinidad, bailábamos con una chica y cuando nos preguntaban de donde era, re preguntaban dónde queda?, el pavimento posibilito el intercambio, y luego la instalación de los boliches terminó de promover la comunicación” concluyó.

Chiquito comparte en cada evento sus historias, se ríe y baila con la gente, es parte de la ciudad, así como la pasarela nos identifica, la voz y la trayectoria de Ferronato suman a la rica historia del norte santafesino. Gracias Chiquito!

Por Ramiro Muñoz

Periodista Integral con orientación deportiva

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