Las clases presenciales se transformaron en clases virtuales

Educación 20 de mayo de 2020 Por El Departamental
En todo el país, la cuarentena tuvo y tiene grandes repercusiones en muchos aspectos de la vida cotidiana y del andar de una sociedad. El sistema educativo es una de las víctimas de esta pandemia, pero, “la escuela” se pudo reinventar y seguramente saldrá fortalecida de esta situación.
viviana Pierantoni
Viviana Pierantoni, docente de la escuela Nº 40 “Mariano Moreno” y del Colegio Nº 1096 “Santo Domingo”.

Lógicamente, por el aislamiento obligatorio y la prevención del covid-19, las aulas debieron cerrarse y millones de alumnos de los distintos niveles educativos tuvieron que quedarse en casa.

A raíz de todo esto, se suspendieron las clases presenciales y se transformaron en clases virtuales, eso generó un gran desafío tanto para los docentes como para los alumnos que debieron adaptarse a las nuevas tecnologías y a los nuevos modos de enseñar y aprender. 

Además, las familias cumplen un rol importante porque en esta etapa están apoyando y acompañando con las tareas, muy comprometidos con la educación de sus hijos. Si bien hay gran cantidad de alumnos responsables y que cumplen con los deberes escolares, muchos otros necesitan que la familia se siente con ellos para realizar las actividades propuestas por los docentes, sobre todo los más pequeños.

Para profundizar sobre este “nuevo proceso educativo”, conocer los cambios que se suscitaron por la pandemia y explicar de qué se tratan las clases virtuales, El Departamental contactó a la Profesora de Nivel Primario Viviana Pierantoni, docente de la escuela Nº 40 “Mariano Moreno” y del Colegio Nº 1096 “Santo Domingo” de San Cristóbal, a cargo de las materias de Lengua y Ciencias Sociales. Viviana respondió una serie de consultas acerca de este tema, aclaró dudas, destacó el rol del equipo educativo, de los alumnos y de las familias con el aprendizaje desde el hogar y a través de los distintos medios tecnológicos. 

¿Cómo comenzaron a planificar las clases a partir de la cuarentena?

Los docentes tuvimos que ver de qué manera llegar a los niños, a los hogares, porque no tenemos el encuentro presencial. Con este aislamiento social, preventivo y obligatorio, dispuesto por las autoridades nacionales, tuvimos que buscar la manera de hacer el acompañamiento a los alumnos y a las familias en este proceso inédito de trabajar a distancia, sin contacto presencial con los alumnos. Hacemos la planificación, armamos cuadernillos, después cuando los niños y las niñas se pone a trabajar en el hogar, acompañados de la familia, hacemos las conexiones virtuales, aclaramos las dudas, damos las explicaciones oportunas y es una manera de estar conectados en estos tiempos.

¿Cuáles son los medios virtuales por los que se comunican con los alumnos?

Tuvimos que buscarle la forma, hay docentes que trabajan a través de canales de YouTube, pasan el link a los hogares donde están organizadas las clases, hay programas educativos adaptados al nivel de cada grupo. También nos comunicamos a través del correo electrónico de Gmail y la aplicación Zoom para dar la clase virtual y poder encontrarnos con la mayoría de los alumnos. Si hay algún alumno que no tiene conectividad el docente ve la manera de llegar si o si a ese hogar.

¿Cuáles fueron las primeras sensaciones ante la suspensión de las clases?

La primera semana fue un hecho que irrumpió, nos encontramos con que no podíamos tener la comunicación, eso nos preocupó a todos, entonces dejamos de preocuparnos y nos ocupamos. Los docentes desde el momento que toman los grupos tenemos comunicación con el hogar, nos organizamos y comenzamos a trabajar. Es un trabajo cooperativo del hogar y la escuela, y estamos haciendo escuela. 

¿Cómo es un día normal trabajando desde casa?

Trabajo en doble turno, con el turno de la mañana, a las 8:00 el docente saluda a sus alumnos por video o audio, lo mismo con el turno de la tarde a las 13:00. Se recibe al grupo como siempre la escuela lo recibió, el docente busca llegar a ellos con un canto, un cuento o una anécdota, hay que sostener el vínculo, son tiempos difíciles, hay que estar en casa y hay que acompañar este encierro. Entonces lo hacemos de manera dinámica, feliz y creativa, estamos en la inventiva permanente de llegar con la mejor alegría, el colorido o la canción. Después, hace llegar una cartilla, por ejemplo por una semana o dos, y diariamente se va comunicando por canales o programas. Se organiza una comunicación virtual a una hora determinada, ahí estamos todos conectados, los alumnos presentan alguna dificultad, sugerencia o explicación. También complementamos con una película o con un cuento, lo que el docente aprovecha en las clases son las prácticas en la casa y ahí se propone el contenido.

¿Es más difícil la clase virtual que la clase presencial?

Son dos cosas distintas, en la clase presencial tenemos el vínculo humano que es lo mágico de la escuela, verle la carita al alumno en tiempo real. Al llegar a la escuela percibís si hay un alumno que está triste, angustiado o alegre y eso lo perdimos, pero, antes que nada tenemos la comunicación virtual. Es decir, la carita la tenemos pero por un tiempo de 40 o 60 minutos. 

¿Algún ejemplo de las actividades que les proponen a los alumnos?

Por ejemplo, en la clase de Lengua de esta unidad, elegí como tipología textual la receta, invité a las familias a hacer recetas muy simples como un pan casero que sólo se necesita harina, levadura y agua. Estoy hablando de una escuela contextualizada, porque se articulan distintas materias con las actividades, a las recetas se suma Ciencias Naturales con la alimentación saludable proponiendo a hacer masitas con harina integral o ensalada de frutas para aprender de los nutrientes, en Plástica hicieron títeres que acompañan a la cocina, se articula Matemática con las medidas de peso y Música con las canciones para motivar la cocina. 

Por ejemplo, en Ciencias Sociales tenía que enseñarles las coordenadas geográficas, no tenía el globo terráqueo ni los alumnos en frente y los tenia que ubicar en el espacio, entonces, inventé una batalla naval y con el profe de Ajedrez pudimos armar la clase y jugando aprendieron las coordenadas y no se las van a olvidar. Eso es planificación integrada, con una problemática allanamos todas las áreas.

¿Cómo es la respuesta de los alumnos?

Estoy maravillada con la respuesta de alumnos y padres. El Ministerio de Educación mandó el lineamiento de que todos los niños en estos tiempos tienen que aprender. No necesitamos que la familia dé clases por el docente, lo que necesitamos es el acompañamiento, armamos un equipo con la familia donde colaboramos y nos apoyamos. A esto el Pedagogo Bruner lo llama “el andamiaje en la educación”, el docente de un lado sostiene la madera, los papás del otro lado y el niño aprende, construye y hace las pruebas. Sabemos que en casa no tienen el pizarrón pero tienen el teléfono para comunicarse con su seño para aclarar dudas y la seño se va a poner feliz de verle las caritas.

¿Cuál es el rol de la familia?

Es primordial, facilita el aprendizaje cuando el docente hace la guía de la planificación, crea un ambiente agradable en el hogar, nos mandan videos, juegan, hacen deportes, es una guerrera incondicional. Les pedimos que armen su agenda, la primer semana los chicos dormían hasta las 11:00, se levantaban, comían, a la tarde jugaban, se hacía la noche y no encontraban el tiempo para dedicarse a las escuelas. Les mandamos una dinámica de juegos para que se organicen las actividades, los momentos en que colaboran con la familia y después la familia colabora con ellos. 

Con respecto a la conectividad, ¿cómo se trabaja con los alumnos que no tienen acceso a una computadora o internet?

Las escuelas no están cerradas, se cerró la puerta del edificio pero la puerta de lo que significa impartir educación y la apreciación de los saberes está abierta. Hay escuelas que tienen comedor escolar y hacen llegar los alimentos a los hogares y por la misma vía hacen llegar los cuadernillos.

Hay docentes jóvenes que están acostumbrados a la utilización de las nuevas tecnológicas, en el caso de los docentes mayores de edad, ¿costó adaptarse a las nuevas tecnologías? 

Me recibí en 1983, tengo 56 años y estoy a un año de jubilarme, soy una de esas docentes que me tuve que enamorar de la tecnología porque no quedaba otra, dicen que si no puedes contra el enemigo únete a él y eso lo tuve que hacer. En la escuela, el equipo de trabajo no tiene la misma edad cronológica, entonces nos acompañamos, lo que no sé lo pregunto, tengo a mis hijos que son jóvenes que me ayudan y me enseñan, El docente está en permanente perfeccionamiento, de 1983 hasta hoy estoy haciendo cursos, uno está involucrado en los cambios, la educación cambia minuto a minuto, la sociedad cambia y tenemos que actualizarnos para llegar a los chicos.

Trabajando desde casa, ¿es mayor la disponibilidad horaria para destinar a los alumnos y a las reuniones con el equipo educativo?

Si, además de los encuentros virtuales y videollamadas con los alumnos, nuestros directivos hacen plenarias virtuales con nosotros y hacemos reuniones con el equipo docente. Son once áreas las que tienen los chicos, planificamos lo que vamos a hacer y a través de un hilo conductor abordamos los contenidos. Hoy no todo es como lo dice el libro, la realidad es otra, estamos conectados todo el día, por ejemplo en el turno diurno tengo una mamá que trabaja toda la mañana y a las dos de la tarde nos podemos comunicar por videollamada con ella y la criatura, así que flexibilizamos los horarios. Es una adaptación completa.

En el caso de los padres, madres o tutores que se desarrollan en las áreas de salud o seguridad y trabajan desde el primer día de cuarentena, ¿cómo se manejaron con las actividades o comunicaciones?

Tuvimos familias que trabajan en la policía y otras que son enfermeras, y los acompañamos con las tareas a las diez de la noche cuando llegaban de su día de trabajo y se podían sentar con sus hijos. También, hay docentes que tienen tres hijos en casa en primaria y no es fácil acompañar a los alumnos y, a su vez, a los hijos.

Todo lo acontecido, ¿tendrá repercusiones en los modos de enseñar y en la escuela post cuarentena?

Esto va a tener en educación un antes y un después, porque toda crisis a nosotros nos hace un click. Si bien incorporábamos la tecnología en las escuela, pero no con la intensidad que lo estamos trabajando ahora y seguramente habrá mayor flujo de tecnología en las clases. Yo que soy maestra de otros tiempos no hay que perder el libro, la lectura, la memorización de poesía, el juego con lo lúdico, es decir, todo en su justa medida, no se descarta lo anterior y nos enriquece lo nuevo. Los niños y las niñas aprenden si están motivados y felices, entonces tenemos que garantizar la educación de los niños porque estamos educando a las mujeres y a los hombres del mañana.

¿Están con ganas de volver a las aulas?

Si, con ganas de encontrarlos, queremos que cuanto antes esto se termine, queremos encontrarnos con los chicos. La vida del docente son los niños, cuando los chicos están en vacaciones y los docentes seguimos trabajando en diciembre o febrero nos da una sensación de angustia y de tristeza, no vemos las horas que sea el primer día de clases y lleguen los alumnos, escuchar el bullicio, el correteo, el timbre o la campaña.

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