Independiente, un campeón por causalidad, no por casualidad 

Deportes 26 de octubre de 2021 Por Por Ramiro Muñoz
Con la goleada de ayer el Rojo se aseguró el Torneo Apertura y un lugar en las semifinales por el ascenso. Ahora va en busca del Clausura para llegar directamente a la final, pero hoy te contamos porque independiente fue campeón. 
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Cuando un equipo de fútbol se queda con el tirulo no siempre es porque fue el mejor (para los futboleros hay dos claros ejemplos, el Holanda y su Naranja mecánica, y el Huracán de Cappa que pierde el campeonato en manos de Vélez), pero en este caso sí, Independiente fue el mejor, y por lejos. 
La obtención del Apertura no fue una casualidad, más bien fue una causalidad. Causa y efecto. Desde el primer momento, apenas asumió, Nilo Núñez, presidente del Club, dijo “vamos a ascender”. Esa fue la punta del ovillo, convencer y meter en la cabeza del hincha y jugador que el ascenso es el objetivo, y no otro. En cada oportunidad mediática Nilo repite la frase, una y otra vez. 


La segunda decisión positiva fue la designación de Florez como DT. Si bien Sebastián no tenía experiencia en un banco de Primera, la decisión fue acertada desde el punto de vista porque quienes lo rodearon lo acompañaron, guiaron y apoyaron. Armó un plantel poniendo a sus “amigos” como los referentes, y ellos se encargaron de bancar el proyecto y hacer que todos empujen para el mismo, incluso cuando extradeportivamente las cosas no salían como Florez quería. Nadie le cuestionó la toma de decisiones, por el contrario, lo respaldaron, más allá que esas decisiones tenían su peso. 


La conjunción de juventud y experiencia fue otro factor importante. Dentro de los titulares indiscutidos tenes de todo; jugadores que llevan años jugando pero que tienen una edad media, y jugadores que por primera vez jugaban en primera o los que ya están más cerca del retiro. El primer caso es Ibáñez y Sotomayor, además de otros pibes que siempre saltan desde el banco. 
El Laucha tuvo que ocupar una bacante caliente. Los arqueros de los últimos años habían pegado el faltazo, no iban a ser de la partida e Ibáñez se hizo cargo de cuidar los tres palos, y sin dudas que respondió con creces. Fue de menor a mayor, mostrando mucha seguridad en los últimos partidos ya sea en el juego aéreo o incluso en algunos manos a mano.  


Sotomayor pidió pista ante la lesión e Mercado en la reanudación del Torneo. Esos partidos le bastaron para quedarse con el puesto. Un pibe ágil y veloz, revulsivo, que cuando tiene que meter mete, y cuando tiene que jugar juega. 
Del otro lado de la vereda por ejemplo están Barrionuevo y Carlos Gutiérrez. El gran capitán sigue ganándose el respeto de sus compañeros. Carlitos fue una persona que aprovechó la pandemia. Luego de 16 o 17 años volvió a jugar al fútbol, se tomó su tiempo para ponerse a punto, sortear algunas lesiones y ganarse el puesto en la saga central, pero no solo eso, potenció el juego de Axel Núñez y de algún que otro compañero. Tiempista, mete la colita bien atrás y sigue teniendo como virtud el “ir al piso” para barrer la jugada. 
De los de arriba no hay nada que agregar. Independiente fue letal en ataque, cuando el equipo no jugó como quiso (para mi gusto la mayor parte del torneo) siempre aparecieron los goles. Aprovechó al máximo las ocasiones que generó, teniendo a Gino Simonatti como principal responsable, pero con otros interpretes que entendieron el guion a la perfección. 


Hoy Independiente ganó el Apertura y se aseguró un lugar en semifinales por el ascenso, es el primer paso de un objetivo a largo plazo, que el éxito de este torneo no nuble el camino al éxito final, la mirada tiene que seguir puesta de la misma manera porque si bien el Clausura dará posibilidades de errores, los cruces finales no, y ahí hay que estar lúcidos al 100% y conseguir lo propuesto. Las formas están claras, el camino es este, no quedan dudas. 

Por Ramiro Muñoz

Periodista Integral con orientación deportiva

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