El fotógrafo Diego Dadone será el invitado especial del pueblo originario Rapa Nui

Sociales 19 de marzo de 2019 Por El Departamental
En el mes de agosto viajará a retratar su cultura, sus costumbres y sus vivencias.
Dadone
Diego Dadone

Un sueño a punto de cumplirse es lo que está atravesando el fotógrafo ceresino Diego Dadone, cada vez falta menos para que viva una experiencia única, en donde seguramente dejará un legado como él tanto anhela.
Diego dialogó con este medio y recordó que hace ocho años compró su primera cámara fotográfica y pasó de ser aficionado a profesional, gracias a sus virtudes, su pasión, su estudio y sus ganas de ir por más.
Gracias a esa curiosidad que lo llevó a experimentar, en un primer momento, la fotografía, hoy logró cosechar grandes logros y lo mejor está por venir.
El fotógrafo ceresino participó en exposiciones y congresos tanto nacionales como internacionales, fue reconocido con excelentes premios y es un orgullo para toda la región.
“Una fotografía correcta es a los ojos del que busca, es la que uno considera que está linda, no es la escuela de fotografía que te dice que es correcta o no. Ese mi punto de vista de ver las cosas. Una escuela y el perfeccionamiento te enseñan los parámetros, las cosas técnicas y la importancia a lo largo del tiempo. Por ejemplo, no existe forma de graficar una noticia sin apoyo gráfico en cualquier medio y con instagram todos se afianzaron con la fotografía”.
Según Diego, uno debe ser libre en el momento de enfocar un paisaje, un elemento o una persona, sin ataduras ni reglas, cada artista tiene su forma de trabajar y su estilo que lo diferencia del resto.
“A mí me apasionaba la fotografía así que me capacité y surgió la posibilidad de participar en el Primer Congreso Internacional de Fotografía Artística y fui. Los disertantes eran muy buenos y ese fue el puntapié inicial de absolutamente todo lo que pasó en relación a la fotografía y mi vida. Abrió una puerta, hay que animarse a mostrarle al mundo lo que uno hace nos dijeron y nuestra forma de ver las cosas. Empecé a participar, me saqué el miedo y el prejuicio”, contó el fotógrafo.
Los premios llegaron gracias a su trabajo y en el año 2018 en fotorevista.com logró obtener sesenta y ocho premios entregados por el sitio www.fotorevista.com. Además, otro sitio llamado www.fotografiando.com con sede en Madrid le entregó una medalla de oro, dos medallas de plata y tres medallas de bronce, entre quince mil fotógrafos. Esa fue una puerta importante en su carrera, porque su trabajo se hizo conocido a gran cantidad de público y colegas. Sin dudas, fue una de las sensaciones más fuertes que le tocó vivir.
Diego coronará su carrera con una nueva propuesta que le llegó y a la que no puede negarse, fue invitado a realizar un trabajo fotográfico documental en el pueblo originario “Rapa Nui” que ocupan ancestralmente la Isla de Pascua, perteneciente a Valparaíso en Chile. Esta convocatoria es un privilegio ya que casi nadie tiene acceso a ese sitio, de esta manera, se convierte en el primer argentino de la historia en ser convocado por los mismos originarios Rapa Nui para documentar su cultura, sus costumbres y su modo de vida.
La invitación tiene una fecha de ingreso y salida que tiene que respetar, el permiso rige desde el día 30 de agosto hasta el día 28 de septiembre de este año.
Ahora bien, ¿cómo llega esta invitación a sus manos?
“El año pasado fui prensa de la delegación argentina durante un viaje a México junto con el reconocido Ballet Melipal. En algunos momentos, se cruzaba la delegación de Chile y los originarios Rapa Nui bailaban, una personan que hablaba nuestro idioma se acercó y me dijo: nosotros estamos arriba de cena y no tenemos la posibilidad de registrar esto y no tengo forma de mostrarle a la gente de la isla que trajimos esta cultura tan lejos. Entonces, me preguntó si le haría el honor de tomarles una foto, pedí permiso al director de Argentina y me habilitó. Saque varias fotos y cuando vinieron a buscarlas me preguntaron cuánto me debían y les dije que absolutamente nada”, relató Diego.
Desde el momento en que le contaron que vivían a cuatro mil kilómetros de tierra y que pudieron viajar a bailar, ese fue el mayor premio para el fotógrafo.
“En un momento les dije que si querían hacerme un obsequio, que me invitaran a la isla a retratarlos, para mí sería un honor, pero, son cosas que se dicen y sin esperanza que se concreten. Hace quinces días se comunican conmigo pidiéndome la actualización del pasaporte, datos, direcciones, trabajos y me empezaron a temblar las rodillas, porque era para presentarlo en el organismo gubernamental para que lo autorice Unesco porque es Patrimonio de la Humanidad desde 1995.Cuando lograron todas esas firmas llegó la carta oficial y ahora hay que empezar a moverse y hacerla conocer”.
Para poder viajar, Diego se inscribió en la Secretaria de Cultura de la Nación para poder realizar un proyecto cultural y debió informarle a la Embajada porque es una visita oficial. Además, contactó a artesanos y productores regionales con la idea de llevarle unas ofrendas al pueblo que sobrevivió milenariamente en ese lugar.
“Desde que llego tengo treinta días para terminar mi trabajo y retomar, en la isla tengo todo cubierto como invitado, pero tengo que cubrir mis viáticos para llegar por avión. Por eso, quiero invitar a los sponsors que se quieran sumar para asumir este compromiso internacional, luego, mi material va a estar a disposición. No tuve tiempo de asimilar todo, estoy muy feliz, pleno, desbordado y sorprendido”.
A sus 41 años, el artista siente que sus objetivos planteados ya fueron superados en el 2018 y en la búsqueda de nuevos parámetros para el 2019, Diego siente la necesidad de dejar algo a la cultura que perdure a lo largo del tiempo.
“Si logro retratar un pueblo originario en exclusiva, retratar su cultura y sus costumbre estaría cumplido el objetivo de dejar algo cuando ya no esté, la fotografía cuenta historias que permanecen generaciones tras generaciones”, cerró Diego en la entrevista.

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